Este lunes Clint Eastwood cumple 91 años y sigue al pie del cañón, terminando su próxima película, Cry Macho, una cinta que dirige y protagoniza, y que cuenta la historia de un jinete de rodeo retirado que ayuda a un niño. Ya lo advirtió él mismo: si había una buena historia que contar y si su salud se lo permitía, volvería a ponerse delante y detrás de las cámaras. Y el nonagenario Clint ha cumplido con su palabra.
Cry Macho se estrenará el 22 de octubre simultáneamente en salas de todo el mundo y en HBO Max.
Podría haber dirigido solo Río Místico, Los Puentes de Madison o Gran Torino e igual tendría un sitio destacado en el olimpo del cine, pero ha puesto su firma en más de 40 películas y está celebrando sus 91 años de vida a ambos lados de la cámara.
Debutó como director cuando ya era un actor consolidado, en 1971 y con Escalofrío en la Noche (Play Misty for Me) y no ha descansado ni piensa hacerlo.
Con la decisión inalterable de hacer cine y el propósito de no depender de nadie, a finales de la década del 60 y con el capital que había acumulado en los western que lo tuvieron como figura excluyente, creó la productora Malpaso que desde 1968 le permitió manejarse con una infrecuente libertad en un medio plagado de condicionamientos.
Detalles casi desconocidos del actor
Militante republicano aunque siempre hizo un culto del individualismo y mantiene firme la decisión de no inmiscuirse en cuestiones que han merecido polémicos pronunciamientos de su partido, Clint hasta tuvo tiempo, entre película y película, para convertirse en 1986 en alcalde de Carmel by the Sea, un pueblo de algo más de 3000 habitantes, recostado sobre el Pacífico y situado a menos de 200 kilómetros de su San Francisco natal.

Con una cifra récord de galerías de arte y un número inusual de joyerías, Carmel es un lugar de ensueño en cuyas elecciones municipales arrasó con el 72 por ciento de los votos, como cabeza de una agrupación independiente. En la alcaldía ni siquiera hay una foto que aproveche la fama de Clint; apenas si figura su nombre manuscrito en una lista que recuerda a las sucesivas autoridades.
Actor, productor, director, ocasional alcalde, otra de las aficiones y habilidades de Eastwood están relacionadas con el mundo de la música. En casi todos sus filmes ha tenido intervenciones más o menos importantes en la selección de la banda de sonido, hasta llegar a Río Místico donde escribió íntegramente la música.
