A tres meses del episodio que casi le cuesta la vida, Chano Charpentier regresó a los escenarios y demostró que su esencia sigue intacta. “Estoy un poco nervioso”, confesó antes de seguir hablando de sí mismo casi por única vez en la noche.
“Les quiero pedir perdón por preocuparlos, a mi familia, a todo el mundo... Les prometo que voy a cambiar. Esta vez sí. En serio, amigos. Los que escribimos somos lamentablemente autobiográficos… Yo no sé si lo mejor está por venir, pero me conviene pensarlo así. Cuando nos ponemos autocompasivos y en víctimas, creemos que tenemos derecho de vivir mal y a pasarla como el orto”, dijo el cantante como preludio al momento más intimista y emotivo de su show en un Luna Park con entradas agotadas.

Detalles del concierto
El comienzo del primero de los tres shows previstos en el Luna arrancó enérgico y acompañado con su banda. Tras un primer bloque de siete canciones (tres de Tan Biónica, cuatro solistas), una habitación bajó desde el techo del estadio para que Chano se sentara en un sillón rojo y se acomodara detrás de una tele mal sintonizada. En ese ambiente, solo, apenas acompañado por una guitarra acústica interpretó “Claramente” y “Momentos de mi vida”.
Luego, se dirigió hacia un piano que se encontraba tapado por una sábada y dijo: “Le voy a pedir ayuda a la persona mas importante de mi vida” y apareció su hermano Bambi Moreno Charpentier.

En dupla, como en los mejores momentos de Tan Biónica, regalaron un set de versiones: “Obsesionario en LA Mayor”, “Arruinarse”, “La ensalada” (“No la pueden creer que la estemos tocando”, dijo Chano, cómplice, sabiendo que es un viejo pedido de los fans de la banda), “Mis madrugaditas”, “La otra manera” y “Las cosas que pasan”.

La noche continuó con varias canciones más junto a su renovada banda y más reflexiones del artista: “¡Que hermoso esto, no me merezco tanto!.
“Estas canciones realmente cobran sentido cuando llegan a su boca y me dejan escucharlos cantarlas así. Yo ahora me voy a una habitación de hotel, solo, no me interesa nada más que estar bien para seguir”, contó antes de despedirse.
Sonriente y satisfecho, le quedaba poco más por hacer: la impostergable “La melodía de Dios”, con Bambi nuevamente haciéndole la segunda, y “Naistumichiu” marcaron el final.

