Según un trabajo preparado por Thomson Reuters para La Nación, en el ranking de las más valiosas de América latina, las firmas argentinas están lejos de los primeros puestos. El trabajo tomó la valuación que tienen en el mercado las principales compañías regionales que cotizan en las diferentes bolsas del mundo.

Habría que pasar por una veintena de empresas hasta llegar a las argentinas. La más valiosa, siempre según el ranking de Thompson Reuters, es Tenaris, la empresa del argentino Grupo Techint. La firma tiene una valuación de mercado de 24.935 millones de dólares y tuvo ingresos el año pasado por casi 25.000 millones de dólares.

Tenaris, especializada en tubos de acero sin costura, ya ha dejado de ser une firma argentina. En los últimos años amplió como ninguna multinacional local su portafolio de empresas con adquisiciones en México (Tamsa) o Estados Unidos (Maverick Tube Corporation), por destacar dos de las más resonantes compras de la compañía que está basada en Luxemburgo.

La segunda empresa argentina en el ranking es YPF. La petrolera que tiene al Estado como principal accionista. La empresa manejada por Miguel Galuccio tiene una valuación de mercado de 14.316 millones de dólares con ingresos el año pasado por 11.061 millones, según los último que reportó a la bolsa.

La firma tiene otra característica: es una suerte de vigía para las otras empresas argentinas. Por caso, siempre se mira a qué tasa a la que coloca su deuda. Para muchos, claro está que hay algunas excepciones, ése es el piso de endeudamiento que tendrá.

La tercera es una de las compañías de la nueva economía: MercadoLibre. La empresa de comercio electrónico que comanda Marcos Galperín ya tiene un valor de mercado de 6043 millones de dólares, consolidada desde que afirmó su operación regional.

Germán Fermo, director de la maestría en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella y de MacroFinance, dice que los bajos valores de las empresas nacionales no tiene que ver con temas micro sino con los grandes problemas macros de la Argentina. “En el momento que se despejen las restricciones, los activos argentinos van a subir. Vivimos en un país con restricción de capitales y eso es como tener una planta y no regarla”, dice Fermo.