A nivel mundial, los smartphones se convirtieron en un objeto de mucha importancia para sus usuarios: tanta, que según una encuesta realizada por Motorola Mobility, el 60 % lo tiene consigo hasta cuando duerme y más de la mitad correría a salvar su teléfono antes que a su gato en caso de un incendio.

La compañía estadounidense propiedad de Lenovo realizó a su vez un estudio en el que indagó a qué renunciaría un público netamente argentino para comprarse un teléfono inteligente. Los resultados pusieron a los smartphones en el foco de las prioridades locales.

Entre las mujeres consultadas, tres de cada diez argentinas dejarían de ir al cine o al teatro y abandonarían los almuerzos y cenas afuera para cambiar su celular. Por otra parte, el 27 por ciento de las encuestadas planteó que dejaría de comprarse carteras, mientras que un 25 % abandonaría la compra de ropa, y un 23, la de zapatos.

Por su parte, el público masculino no se queda atrás en cuanto a las cosas que resignaría para comprarse un nuevo smartphone.

De todos los consultados, un 30 por ciento dejaría por un tiempo las salidas a comer; a su vez, un 29 % dejaría de comprarse ropa y un 26 por ciento abandonaría su asistencia a espectáculos. Sin embargo, los partidos de fútbol amateur parecerían innegociables: solo un 11 por ciento dejaría de hacer deporte con amigos para renovar su teléfono inteligente.

Los relevamientos de Motorola en otras partes del mundo también arrojaron resultados sorprendentes. Según una encuesta realizada a usuarios de Estados Unidos, Gran Bretaña, Brasil, China, España, México e India, un 22 por ciento de los participantes afirmó que si un fin de semana tuvieran que elegir entre tener sexo y usar su teléfono, preferiría renunciar al sexo. Sumado a ello, cuatro de cada diez consultados aseguró que en su smartphone hay secretos que no le revelarían ni a sus mejores amigos.