El presidente Alberto Fernández desplazó al embajador en Beijing, Luis María Kreckler, quien en medio de la amenaza de la segunda ola de coronavirus se tomó una licencia para pasar unos días en la exclusiva isla de Hainan.

De acuerdo con la versión de medios nacionales, el representante argentino no cumplió con la premisa de cerrar la compra de 15 millones de vacunas en China.

El embajador argentino lleva décadas en el tablero diplomático y entendió la gaffe: regresó de la playa, pero no se puso a disposición. Continuó con su licencia ecológica por contaminación aunque conocía la insistencia presidencial para firmar un acuerdo con las empresas chinas financiadas por el régimen comunista.

El desempeño de Kreckler habría sido un verdadero papelón: se había corrido del diálogo diplomático, se aburría en los almuerzos y prestaba poca atención a los cables cifrados que llegaban desde Buenos Aires.

La mala jugada del funcionario complicó las expectativas de la Argentina de concretar para marzo del 2021 la llegada de más dosis contra el coronavirus, en la carrera para prevenir la segunda ola de la pandemia.

Trascendió que el reemplazante tiene vínculos con la vicepresidenta Cristina Fernández y el Instituto Patria, su nombre se anunciará en los próximos días.