Es un primer paso local; un acercamiento para intentar activar a Mendoza, con todas las dificultades que supone la crisis financiera y sanitaria. Y, sin dudas, tiene fuertes connotaciones políticas al levantar la vista hacia el escenario nacional, sobre todo, por la puja que mantiene la Provincia con la Casa Rosada y que preocupa; esto es, principalmente, por las demoras en los envíos de los recursos y por estar tan atrás en la coparticipación federal.
Los obstáculos y problemas en el vínculo están a la vista y no dejan de impactar en el funcionamiento y las actividades de la región. Está claro que hay zonas del país en las cuales la situación del COVID 19 reviste gravedad y merece mayor atención, pero existen otras jurisdicciones donde priman los amiguismos y colores políticos; además, allí no se muestran señales internas para potenciar el sector de la producción.
Justamente, uno de los principales puntos que suelen achacarle a la actual administración nacional es la demora o la falta de un plan económico. Es más, las críticas no han dejado de apuntar con fuerza a la “cuarentena eterna” ante la dificultad de las autoridades argentinas para mostrar cuál es la salida. Por eso, a la espera de una asistencia mayor a las economías regionales, incentivando a las pymes y a los diversos sectores privados, toman relevancia las iniciativas que buscan fomentar el desarrollo, con las falencias que estas también tienen.
Hay un largo camino que recorrer, y sentar ciertas bases es un mensaje que trae algo de aliento ante tanta dificultad para respirar aire puro, más aún bajo un serio contexto de pandemia y cada vez con menos ayuda.
