Un jurado popular halló culpable este jueves a Rodrigo Ariel Zuñiga (24), alias Mojo, y fue condenado a perpetua por el asesinato de Felipe Emiliano Carrizo Acosta (23), ocurrido a comienzos de este año en Guaymallén.
Los doce ciudadanos se inclinaron por las pruebas presentadas por la Fiscalía de Homicidios, que estuvo representada por Fernando Guzzo (fiscal en jefe) y Claudia Ríos (lideró la instrucción).
Las claves para decidir sobre la autoría del detenido fueron un video del hecho de sangre que fue captado por la cámara de seguridad de un comercio y el testimonio de un amigo que acompañaba a la víctima cuando fue atacada, así como también la declaración del conductor de la moto en la que se movilizaba Zuñiga cuando cometió la agresión.

Con esos y otros elementos, el jurado descartó los pedidos de la defensa, a cargo de Pablo Rotondi, quien había solicitado un veredicto de no culpabilidad para su cliente.
En subsidio, el letrado entendió que el Mojo fuera considerado responsable del asesinato, se optara por la calificación de homicidio agravado por el uso de arma de fuego (prevé penas de 10 años y 8 meses a 32 años de cárcel) y no por homicidio agravado por alevosía, con la que llegó a juicio y arriesgaba como única pena la perpetua.
Asimismo, el jurado tenía la posibilidad de optar por la figura del homicidio culposo (de 3 a 6 años de encierro). Sin embargo, no tuvieron dudas sobre la versión planteada por los representantes del Ministerio Público.
Alevosía
Durante los alegatos de cierre la disputa entre quienes pasaron al estrado se centró mayormente sobre la calificación del homicidio agravado por ser cometido con alevosía.
En su discurso, el fiscal Guzzo buscó dejar en claro por qué el Mojo había llegado al debate imputado bajo esa figura. Para eso, explicó en primer lugar que el hecho se encontraba filmado, grabación que había sido exhibida ante el jurado durante el proceso y que volvió a mostrarse en los alegatos finales.
Según describió, en la misma se pudo observar a dos sujetos a bordo de una moto que circulaban por el interior del barrio Belgrano I, escenario del crimen. Y que quien va como acompañante saca un arma de fuego de entre sus prendas y dispara a corta distancia contra Carrizo, quien iba caminando a un costado de la calle.

Es esa situación la que los representantes del Ministerio Público tuvieron en cuenta para utilizar figura de la alevosía, debido a que el atacante tomó completamente por sorpresa a la víctima y se aprovechó de su estado de indefensión: “Fue a plena luz del día, en una zona transitada, a traición y lo ejecutó por la espalda”, indicó Guzzo.
También resaltó el papel en la pesquisa del testigo estrella, es decir, el amigo de Carrizo que presenció la agresión letal. Si bien el joven no conocía al acusado, minutos antes del hecho de sangre Zuñiga había pasado frente a ellos en bicicleta y la víctima le gritó “Mojo pata sucia”, a modo de chiste.
Cuando Carrizo fue consultado por su amigo sobre quién era el joven que iba a bordo del rodado menor, este respondió que era “el Mojo de San José”, como se lo conoce a Zuñiga en la zona. Fue eso lo que permitió que lo reconociera tras el ataque letal.

Asimismo, hizo hincapié en la declaración de un sujeto de apellido Acuña, quien estuvo dos meses detenido por el expediente. Se trata del conductor de la moto en la que se movilizaba el Mojo al momento del homicidio, quien quedó sobreseído en la causa porque se estableció que desconocía que Zuñiga planeaba atacar a Carrizo.
Lo cierto es que el conductor de la moto declaró que había “levantado” en la calle al Mojo cuando estaba yendo a comprar marihuana y que este disparó sorpresivamente cuando pasaban junto a la víctima.
Por su parte, la defensa buscó desacreditar los testimonios presentados por la fiscalía, así como también el video del hecho, considerando que no se aprecia el rostro de su cliente y que no existe un sistema de reconocimiento facial que afirme con certeza que se trate de Zuñiga quien aparece en el mismo.
A plena luz del día
Carrizo fue atacado por las espalda la mañana del miércoles 5 de febrero, alrededor de las 11.30, cuando caminaba por calles Delgado y Sarmiento, frente a la manzana B del citado barrio.
Le dispararon desde una moto baja cilindrada con una escopeta tipo tumbera.
Testigos dieron aviso al 911 y una patrulla policial llegó hasta la escena. Fuentes del caso contaron que los efectivos alcanzaron a cruzar algunas palabras con la víctima, ya que se encontraba consciente, y solicitaron la presencia del Servicio de Emergencias Coordinado.
Carrizo fue trasladado al Hospital Central. En el trayecto, le realizaron reanimación cardíaca porque la víctima ya no respondía y, al poco tiempo de ingresar al nosocomio de calle Alem, se produjo su deceso, cerca de las 13.30.
