La causa por el homicidio en un asalto de Juan Carlos Moya, el carpintero ultimado a disparos en noviembre del año pasado por delincuentes en su casa de Guaymallén, dio un inesperado giro. Nuevas pruebas se incorporaron al caso y tras una serie de allanamientos se detuvo este jueves a tres nuevos sospechosos. Los mismos fueron identificados como Francisco Javier Agüero Toledo (21), Diego Norberto Vildoza Soria (41) y Lucas Sebastián Villanueva Figueroa (39), quienes serán imputados en las próximas horas por el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello.

Por su parte, el representante del Ministerio Público solicitó una audiencia de cese de prisión preventiva para Pedro Omar Mercado (45), quien se encontraba imputado por el hecho de sangre. Justamente, la declaración que aportó este hombre al expediente tras ser detenido en octubre por segunda vez en la causa, fue clave para llegar a los nuevos nombres.

Mercado había sido capturado por primera vez el jueves 9 de noviembre, cinco días después del asesinato de Moya. El hombre quedó en la mira policial, luego de que se demostró que el arma homicida -una pistola 9 milímetros-,la cual fue dejada en por los autores en la escena, había sido utilizada por él en un hecho anterior.

En ese entonces, el sospechoso fue imputado por homicidio criminis causa. Sin embargo, no fue reconocido por el hijo de la víctima (único testigo presencial) cuando fue sometido a una rueda de personas. Pese a eso, Mercado continuó tras las rejas.

Pero, con el paso del tiempo, los investigadores no consiguieron reunir más pruebas que complicaran a Mercado, razón por la cual quedó libre el 13 de setiembre de este año, luego de que la jueza del Juzgado Penal Colegiado Nº1 Graciela Urciuolo, le otorgara el beneficio de la libertad condicional. 

Esa situación se dio una semana después de que Pirrello acordara con la defensa de Mercado un juicio abreviado por una causa de lesiones agravadas por el uso de arma de fuego, que había acumulado al expediente. En ese hecho, Mercado reconoció haber utilizado el arma de fuego que fue hallada en la escena del crimen de Moya y recibió una pena de 2 años y 6 meses.

No obstante, luego de que la Justicia dejó en libertad a Mercado, una nueva declaración lo complicó en la causa del homicidio del carpintero. Se trató de la declaración de una vecina, quien había escuchado a una conocida de Mercado, quien a los gritos lo apuntó como autor del crimen. 

A través de esa declaración, se ordenó nuevamente la detención de Mercado. Pero, en esa oportunidad, el hombre decidió declarar por primera vez frente a Pirrello. En esa testimonial, el imputado aportó datos precisos sobre el destino que tuvo la 9 milímetros, luego de que él la utilizó.

Con esa nueva información, los detectives comenzaron a profundizar sobre el presunto recorrido que tuvo el arma y llegaron a pruebas contundentes que apuntaban contra Toledo, Vildoza y Villanueva. 

Debido a eso, Personal de la División Homicidios dispuso una serie de allanamientos que se hicieron entre la mañana y la tarde de este jueves. Vildoza y Villanueva cayeron en el barrio Urundel de Godoy Cruz y en calle Gutemberg al 4000 de Guaymallén. Mientras que Toledo fue capturado en Blanco Encalada de Luján. A cada uno de los sujetos se les secuestró un celular.

El caso

Corría la tarde del sábado 4 de noviembre del año pasado, cuando, a las 17, una pareja de asaltantes llegó hasta la casa del carpintero y habló con su hijo. Dijo que buscaban presupuesto para un trabajo. El joven, Gonzalo Moya, hizo pasar a los hombres a la casa y les dijo que esperaran porque su padre se encontraba durmiendo.

Sin embargo, una vez en la propiedad, cerraron la puerta y sacaron el arma de fuego. Para los detectives, no caben dudas de que tenían el dato de que en el domicilio había dinero: un día antes, el carpintero Moya había cobrado 20 mil pesos por un trabajo que estaba realizando.

Una vez en la habitación de Moya, exigieron los billetes. Sin embargo, el trabajador se resistió y fue en busca de un machete. Le dieron dos tiros, uno en una pierna y otro en el pecho. Ese plomo, que ingresó cerca de la tetilla izquierda, le quitó la vida en el acto.

El hijo de la víctima reaccionó, y uno de los sujetos escapó. Le alcanzó a quitar el arma y salió en su búsqueda. Les disparó, al menos, cuatro veces, pero no dio en el blanco. La pistola 9 milímetros que quedó en manos del hijo de la víctima, terminó siendo clave, ya que se determinó que había sido utilizada para balear a un hombre meses antes.

Esa causa tenía un sospechoso y era Pedro Mercado, quien encajaba a la perfección con la descripción de los testigos, por lo que fue detenido el jueves 9.