En una noche de emociones, la conductora Mirtha Legrand volvió a su programa después de estar 9 meses encerrada en su departamento por la pandemia del coronavirus.

Durante el programa, que duró dos horas y media, hubo lugar para las críticas al Gobierno y la desconfianza en la vacuna rusa.

“Esto de la pandemia es muy duro. Nos ha pegado muy duro, económicamente, muy difícil. Con respecto a la Argentina, mucha pobreza. A mí lo que más me aterra es la desocupación, la falta de trabajo. En casa, en Villa Cañás, a veces hablaban de alguien que estaba sin trabajo y era como un dolor… era terrible pensar que alguien no llevaba dinero a su casa para poder comer. Aunque ayer (por el viernes) lo vi a Axel Kicillof diciendo todas las ayudas que estaban dando en la provincia de Buenos Aires”, expresó Mirtha sobre sus actuales preocupaciones respecto del país.

También remarcó en otro momento del programa: “Me interesa mucho la política y lo que pasa en el país. Hoy lo que más me preocupa es la pandemia y lo que va a ocurrir con nosotros, la gente mayor. Lo veo muy difícil, muy trabado todo”.

La pérdida de Goldy

“Eso fue terrible para mí. Es terrible para mí. Ahora, me he dado cuenta de que era la mitad de mi vida. Imaginate: mi hermana, mi gemela, toda la vida juntas…¡Toda la vida!”

Y luego, la diva recordó: “Nacimos juntas, prácticamente. Mi mamá, la abuela Rosa, no sabía que iba a tener gemelas. Y, cuando nació tía Goldy, que fue la que nació primera y le dijeron así por gordita…Todavía en Villa Cañás hay algunos que le dicen Goldyta y a mi hermano (José) Joselo. Y entonces le dijeron: ‘Doña Rosa, otro esfuerzo que viene otra’. Y la otra era yo. Nací con un kilo trescientos. Por eso lo de Chiquita”.

“La partida de ella fue terrible. Ella murió de muerte súbita. Yo había hablado con ella la noche anterior. Era todo para mí, era la persona que me informaba de todo. No salía de su casa pero sabía todo lo que ocurría en la Argentina. Los nombres de cada uno. Era una mujer muy informada y muy lectora. Todo el mundo la adoraba. Y no pude despedirla, ¿te das cuenta? No pude despedirla porque fue en plena pandemia. Ahora voy a ir a llevarle unas flores”, dijo Mirtha muy angustiada.

Y luego reconoció: “Hay noches que me despierto llorando. Eso de mojar la almohada con lágrimas…Yo mojo mi almohada llorando por ella. Porque la extraño tanto, tanto. ¡No quiero que se haya muerto” ¡No quiero!”.