Son jóvenes y no tanto que pueden estar o no en pareja y conocen personas del sexo opuesto con quien comienzan una relación de amistad –en muchos casos comparten ciertas intimidades- pero en algún momento ese afecto se traslada a la cama sin ningún tipo de compromiso y con la única premisa de pasar un momento agradable con una persona querida. La defensora de esta nueva manera de relacionarse: Moria Casán y su “touch and go”.

De compartir un café a mezclarse entre las sábanas “Cuando con mis amigas chateamos nos desinhibimos y siempre alguno de los dos insinúa algo y terminamos teniendo sexo”, afirmó Juan que está de en pareja hace un año y medio y sin embargo tienen varias amigas con beneficios. Hace dos años, Daniel (28 años) – que no estaba en pareja- conoció en un karaoke a Marcela (34) que por aquel entonces estaba pasando por una crisis con su novio. Esa primer noche pegaron buena onda, intercambiaron los teléfonos y se volvieron a ver un par de veces como amigos. “La verdad que nos llevábamos muy bien. Yo sabía los problemas con su pareja y ella sabía de mis conflictos amorosos ya que siempre lo conversábamos porque nos hacía muy bien a los dos. Hasta que un día se dio e hicimos el amor y la pasé espectacular”, comentó orgulloso Daniel, que agregó que su amiga estaba “muy buena”. Daniel y Marcela tenían relaciones una vez por semana –por lo general en la casa de ella o en un hotel alojamiento- hasta que ella logró estabilizar su relación con su novio, aunque no dejaron de conservar la amistad. “Al poco tiempo que dejamos de tener sexo me presentó al novio y me invitaron a su cumpleaños y yo fui con la chica con la que salía”, dijo Daniel, y aclaró que actualmente se hablan por teléfono para saber cómo está el otro.

¿Sirven ese tipo de relaciones?

Como estos jóvenes, muchos otros tienen este tipo de relaciones con sus amistades y el límite pareciera ser –al menos en algunos casos- cuando uno de los miembros de la pareja conoce a alguien para entablar un noviazgo que en el contrato no permite este tipo de aventuras. Para Daniel la experiencia que vivió con Marcela y con otras chicas con las que pasó del café a la cama es importante porque consideró que este tipo de vínculos lo ayudó mucho a encontrar a su verdadero amor y al tipo de mujer que quiere tener a su lado. Los “amigos especiales” llegan a un acuerdo (verbal o simplemente no manifiesto) de tener sexo ocasionalmente, y que saben que no persiguen una relación romántica necesariamente. Simplemente han sentido atracción sexual, y han pasado a ligas mayores, en general no les importa mucho el hecho de tener que formalizar una relación y se encuentran tranquilos con ese status. Como resultado de esa filosofía, muchos amigos deciden dar el siguiente paso, escalar al siguiente nivel, y subir la adrenalina, sin caer en las trampas, en las retorcidas manías y en los enredos de una relación estable. De hecho, satisfacen una necesidad física y sus niveles de rendimiento en otros campos se incrementan, se sienten con una persona de confianza, que busca lo mismo y el resto ya se lo pueden imaginar.

VENTAJAS:

1. Sexo sin ataduras: El mayor beneficio aparente de una relación de ACD es la disponibilidad de sexo fácil, sin las presiones y limitaciones de una relación de noviazgo. Lo más interesante de esta situación es su claridad, si ambas personas son honestas en el proceso, no se engañan ni se auto-engañan, ambos saben que es solamente sexo, algo de intimidad y nada más. Ambas partes no esperan nada más, ni nada menos. Acá viene una cosa que es necesario tener clara: las reglas del juego deben estar tan claras que se presupueste cuándo se termina el asunto. Es decir, debes establecer las situaciones donde la cosa se acaba.

2. Factor conveniencia: Con este elemento el sexo puede estar justo a una llamada telefónica de distancia. No tenés que pasar por la rutina de coquetear, hacer citas, adivinar si le gustás, vencer resistencias. Ser ACD es una manera bien eficiente y cae como anillo al dedo para personas que no tienen demasiado tiempo ni paciencia para entrar en el juego del romance, pero que aún quieren algo de acción sin tener que romper corazones o arriesgar el propio.

3. Factor comodidad: Hay una menor carga de ansiedad con un amigo, llegan a sentirse más cómodos, incluso podés compartir secretos, confidencias, no tenés la presión de tener que agradarle, de enamorar, de cautivar, nada de eso. Incluso sexualmente se puede ser más franco, experimentar, dar placer y recibirlo sin límites. Incluso puede pasar que cuando todo el sexo pasa, cuando ambos han cambiado de pareja y quizá ya tienen algo estable cada uno por su lado, eso les proporcione un mejor conocimiento de sí mismos, y hasta puedan reírse de eso o tener muy buenos recuerdos.

DESVENTAJAS.

1. Alguien puede empezar a atarse: El status de ACD puede desencadenar toda una serie de fallos emocionales, el más común es cuando uno de los dos amigos empieza a enamorarse y comienza a esperar más. Espera llamadas, mensajes, mails, más cariño, privilegios, lo que sea… Si la otra persona no siente de la misma manera vienen las heridas y el drama humano. Incluso puede suceder que uno de los dos se ponga celoso si la otra persona sale con otras personas del sexo opuesto, intente ser controladora y quiera llevar las cosas a algo más formal.

2. Podés destruir una amistad que puede ser potencialmente constructiva: En el peor de los escenarios el oscilar entre amistad y sexo puede destruir una amistad. Generalmente esto es lo que sucede, una vez se ha cruzado el nivel físico la vieja dinámica entre amigos se pierde. A este punto, no hay nada más que hacer.

3. Problemas en futuras relaciones: Si tu novio, llega a saber que solías intimar sexualmente con tus amigos se pondrá celoso y empezará a sospechar porque donde hubo fuego cenizas quedan, que si pasó una vez puede volver a pasar. En conclusión ser ACD puede ser divertido y con beneficios placenteros si las dos partes están de acuerdo y no se involucran demasiado. De otra parte, no deja de ser una propuesta atrevida y con riesgos potenciales.