Mientras la Nación evalúa segmentar por regiones y rubros el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), desde el sector productivo de Mendoza señalaron que la medida necesaria es la opuesta y piden que se otorgue a un mayor porcentaje de solicitantes. Sin esta ayuda, sostienen empresarios locales, no podrán afrontar los salarios a pagar en junio, a más dos meses desde el comienzo de la cuarentena.
A pesar de las flexibilizaciones con las que se fueron permitiendo la reapertura de distintos negocios, referentes de estos rubros advirtieron que esa decisión no fue suficiente para recuperar niveles estables de facturación, sino que apenas rondan, en promedio, un cuarto de la actividad normal.
En este sentido, el porcentaje con el que se han pagado los sueldos en abril y mayo se repartió en algunos casos entre las ATP (50%), el pago de los empresarios (25%) y un porcentaje que rescindieron los trabajadores (el 25% restante). Con este panorama, las expectativas para junio varían según la actividad.
Comercio
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) se mostró en desacuerdo con la metodología del nuevo desembolso de las ATP, ya que serán menos las empresas que lo recibirán, siendo que sólo el 60% de los inscriptos pudo acceder. A nivel local, Alberto Carleti, presidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM), señaló que alrededor de la mitad de los solicitantes obtuvo la ayuda.
“La situación no ha mejorado, más allá de que algunas actividades se hayan flexibilizado. Gran parte del sector fue pagando el sueldo en cuotas porque no hemos estado facturando”, resumió.
Carleti explicó que mientras dure el aislamiento, las ATP seguirán siendo necesarias. “No hay que recortarlas, tienen que alcanzar a más comercios y que el sistema sea extensivo. No pueden quedar tantas empresas sin posibilidad de acceder”, criticó, añadiendo que el nivel de facturación general no superó el 30% cuando se les permitió abrir.
Industria
Desde la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM), el presidente de la entidad, Daniel Ariosto, informó que se solicitó formalmente la asistencia normal de las ATP para mayo, junio y julio para todas las actividades cerradas, con 50% de actividad o cuyos resultados no sean rentables.
“Hay una escala porque, por ejemplo, supermercados y farmacias han funcionado normalmente. Después están otros sectores como las ferreterías, que debería analizarse según sus declaraciones juradas ante la AFIP cómo les fue. Pero otras actividades, como la industria, tuvieron varios días cerradas y no hicieron un peso”, describió.
De hecho, en los casos que requieren “asistencia especial y mayor”, el pedido es que se cubra el 75% de los sueldos y que se tome en cuenta el aguinaldo, el cual las cámaras empresarias están adelantando que es “prácticamente imposible” pagarlo.
“La regionalización tiene que ser para la reapertura. Si Buenos Aires, Capital Federal y el Conurbano concentra el 90% de los contagiados, no tiene sentido que la cuarentena se sostenga igual. Esto ya se lo planteamos al gobernador Rodolfo Suarez”, añadió.
Construcción
En el rubro de la construcción, Gerardo Fernández, presidente de la Cámara de Empresas Constructoras Independientes de Mendoza (CECIM), informó que el 90% de las solicitudes fueron denegadas.
“La excusa fue la facturación que tenemos, lo cual es una cifra engañosa, porque con la inflación siempre va a parecer que estamos teniendo mayores valores que el año pasado”, explicó. Junto con esto, los puestos de trabajo se mantuvieron en general estables en Mendoza porque “ya veníamos de fuertes despidos a partir de medidados del 2019”.
Aún así, fueron las pymes donde más se conservó el trabajo, mientras que las grandes corporaciones despidieron más gente, según el último informe del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC). “Las pequeñas empresas tendieron a sacrificar más capital en pos de mantener a los trabajadores. Salieron a vender maquinaria, lotes o pedir créditos para sueldos”, relató, agregando que sin las ATP, “sostener los empleos significa un esfuerzo descomunal”.
Gastronomía y hoteles
Dos de los sectores más afectados, debido a las restricciones y su relación con el turismo, fueron la gastronomía y la hotelería, este último todavía paralizado. Para ellos, las ATP son “una cuestión de supervivencia”, según expresó Fernando Barbera, titular de la Asociación de Empresarios Hoteleros, Gastronómicos y Afines (Aehga).
“Abrir con restricciones significa perder plata. Si nos sacan las ATP perdermos más que estando abiertos. Con cero ventas, hacerse cargo del total de los sueldos es imposible y fue lo que tuvieron que hacer algunas empresas a las que no les respondieron la solicitud”, añadió.
A su vez, Barbera señaló que continuar con el programa y extenderlo a más negocios sería beneficioso para el Gobierno. “Es más caro sacar las ATP y generar desempleo, sabiendo que pospandemia será difícil conseguir trabajo, que otorgarlas ahora para que la gente pueda seguir ganándose el pan con su trabajo”, expresó.
