La confianza sobra en las dos principales fuerzas políticas de Mendoza. De un lado, se ven ganadores por una diferencia de hasta dos dígitos. Del otro, aseguran que habrá “batacazo” y en las redes sociales hasta se animan a pronosticar un triunfo.
Los teléfonos de los referentes de ambos partidos arden a esta hora. A las 15, más de un dirigente ya tuvo que recargar la batería de su celular, porque los mensajes de Whatsapp se multiplican y las llamadas para averiguar, por ejemplo, qué está pasando en las escuelas del interior de la provincia no cesan.
En uno de los frentes, donde hay -al menos en apariencia- mucha tranquilidad, sostienen que la diferencia a esta hora oscila entre los 9 y 12 puntos, con una gran elección en el primer (Guaymallén, Las Heras, Capital y Lavalle) y tercer distrito (Godoy Cruz, Tunuyán, Tupungato, Luján de Cuyo y San Carlos). “Más de 50 a menos de 40”, es la supuesta distancia que los pone eufóricos.
Por el contrario, en la vereda de enfrente se habla de una gran sorpresa y de un masivo voto castigo por la crisis económica. Dicen que sus rivales están “nerviosos” y por eso -afirman- “rompen la veda”. Incluso un encuestador “externo” contratado para realizar un boca de urna indicó en Twitter, con total sutileza, que a las 15 “el cielo está un poco más azul que amarillo”.
“Mmmm”, fue la respuesta desde la otra fuerza. “Entonces vamos a tener que esperar”, lanzó, con ironía, otra fuente. Ambas mostraron cierta desconfianza ante ese dato que sacudió la caliente siesta mendocina.
