Mientras el pueblo de Rojas no sale del estupor por el crimen de Úrsula Bahillo de 18 años, brutalmente asesinada a puñaladas en un campo ubicado en el paraje rural Guido Spano, sus amigas dieron a conocer los chats y los alertas que nadie vio para prevenir su femicidio.
Úrsula había denunciado en reiteradas ocasiones a su ex, Matías Ezequiel Martínez, y el pasado 5 de febrero se hizo el último reclamo formal por maltratos físicos y psicológicos reiterados.
“Nunca creí estar denunciando a alguien por violencia de género. Quiero ser la última”, redactó Úrsula, quien fue encontrada por el personal del SAME con múltiples heridas en el cuello y en la espalda. Medios locales de Rojas hablan de más de 30 puñaladas y de un femicidio con saña, aunque las fuentes consultadas por este medio señalaron que el número exacto de heridas se establecerá con la autopsia.
Sus amigas denunciaron las conversaciones que tuvieron con la víctima y dan cuenta de que estas advertencias a la Justicia fueron varias. Sin embargo, nadie actuó.
“No elimines nada de todo lo que te mando. Nada. Si me matan, ya sabés quién fue”,dijo en un chat de Whastapp.
“Úrsula avisó, fuimos a hacer la declaración y les chupó un huevo. Nos dieron un papel de mierda y nada más y hoy mi amiga está muerta. Ojalá se haga justicia por ella y por todas”, tuiteó Milagros, una de las chicas del grupo, desde su cuenta de Twitter, en donde también agregó una captura de pantalla con mensajes que ella le había mandado.

Milagros le preguntó si Martínez le pegaba o si no llegó a eso y por eso terminaron, a lo que la víctima contestó: “Sí amiga. Siete meses me pegó. Me callé siempre. Hasta que me vi muerta. Por eso lo denuncié”.
“Estoy temblando. No me respondas nada de lo que te digo. Me re cagó a palos mal. Y esta vez fue muy posta”, le relató Úrsula a otra amiga el 19 de noviembre pasado.
“Nadie nos quería decir que nuestra hija estaba muerta y me trataron como a una delincuente. Me pusieron esposas, estoy toda machucada por la forma en que me trataron, y fue un varón, aunque no le pude ver la cara porque me tiraron al suelo”, dijo este mediodía Patricia, su madre.
