Cinco agentes penitenciarios y una subalcaide que estaba a cargo fueron separados luego de la fuga que del lunes en la Alcaidía Nº1 del barrio San Martín. Así lo entendió la Inspección General de Seguridad (IGS), que inició el sumario administrativo y solicitó el pase a disponibilidad de los funcionarios.

Si bien la investigación está en pleno desarrollo y se intenta determinar la responsabilidad de los agentes, en principio se trataría de un caso de negligencia y está prácticamente descartada una situación de connivencia con los internos.

Bajo esa misma línea, se decidió que el centro de detención, que está apostado junto a la Comisaría 33ª de calle Padre Llorens, quedara desafectado temporalmente.

Por esa razón, el lunes tras la fuga vehículos utilitarios del Servicio Penitenciario provincial (SP) se hicieron presentes para trasladar a los demás presos –más de 20– a diferentes dependencias. Para eso, se tomaron los recados de higiene correspondientes ante el contexto de pandemia por el coronavirus (COVID-19).

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Justamente, la emergencia sanitaria decretada hace más de dos semanas por Gobierno nacional fue el motivo por el que los fugados se encontraban en la Alcaidía Nº 1.

Previo a esto, el lugar era utilizado para internos condenados que estaban cumpliendo algún régimen de semidetención, tal como lo son las salidas transitorias.

Pero en los últimos días se empezaron a llevar a detenidos que debían pasar al penal de San Felipe, pero hacían una suerte de cuarentena allí para descartar que tuvieran síntomas compatibles con COVID-19 antes de introducirlos a la población carcelaria.

Pero después de la fuga, las autoridades decidieron desafectar la Alcaidía debido a que quedó constatado que la misma tiene falencias en su seguridad, indicaron las fuentes consultadas.

Por su parte, se esperaba que se realizara la inspección ocular correspondiente para determinar fehacientemente si existió algún tipo de responsabilidad directa por parte de los guardicárceles que se encontraban de turno.

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En cuanto a los prófugos, identificados como Pablo Nicolás Morales Rondino (32), alias Piojo; Leonardo Emanuel Gutiérrez Calderón (31); Leonardo Nicolás Cuello Soloa (25), conocido como Leo, y Cristian Ariel Amescua (21), continuaban en la clandestinidad pasadas las 14 de este martes.

Personal penitenciario y de la División Búsqueda de Prófugos, de Investigaciones, se encontraba en realizando tareas de campo en procura de los cuatro fugados.

El escape se produjo alrededor de las 16.30 cuando una vecina de la Alcaidía divisó a los sospechosos atravesando su patio y luego subiéndose a los techos de las viviendas para perderse de vista, por lo que dio aviso a las autoridades a través de la línea de emergencias 911.

Casi al mismo tiempo, durante un recorrido los penitenciarios de turno en la dependencia descubrieron que había sido violentada un reja del sector de los baños, constando el faltante de los cuatro internos mencionados.

A partir de allí se montó un importante operativo cerrojo en la zona para recapturar rápidamente a los reos, pero el mismo fue negativo.

Los cuatro prófugos habían sido detenidos en los últimos días y contaban con antecedentes previos.

Morales y Gutiérrez se encontraban tras las rejas por estar sindicados en diferentes causas de robo, mientras que Cuello y Amesacua habían sido aprehendidos por violar la cuarentena obligatoria e iban a pasar a la cárcel por tener medidas pendientes con la Justicia, indicaron fuentes policiales.