La Justicia le dictó la mañana de este lunes la prisión preventiva a José Daniel Moreira (31), acusado de matar a fines de agosto a Dora Hidalgo (67) en Maipú.
Se encuentra imputado por homicidio agravado por el contexto de violencia de género (femicidio), que prevé como única pena la prisión perpetua. La defensa pidió un cambio de calificación, pero la jueza Carolina Rivera, del Juzgado Penal Colegiado Nº 2, lo rechazó.
El representante legal del sospechoso, Sergio Carreño, también planteó la nulidad sobre un peritaje que resultó clave para la instrucción. Se trata de una inspección al automóvil de su cliente, en el que se hallaron manchas de sangre.

El abogado explicó a la magistrada que en un primera revisión no se halló ningún tipo de pruebas en el rodado. Posteriormente, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello solicitó volver a peritarlo, tras observar en las cámaras de seguridad que en una ocasión el imputado llevaba un bulto en la parte trasera.
En esa segunda inspección los especialistas observaron una serie de manchas hemáticas, pero la defensa denunció que no fue notificado sobre esa medida y no tuvo la oportunidad de controlar el acto.
Más allá de eso, para la jueza se trató de una situación de urgencia, por lo que le dio la razón al Ministerio Público y desestimó el planteo del letrado.
El caso
Dora Hidalgo desapareció el 31 de agosto tras salir de su casa, localizada en el interior del predio Luna India, un salón de fiestas que pertenece al presidente del Club Godoy Cruz José “Pepe” Mansur, en Coquimbito.
La mujer, oriunda de Córdoba, había salido para alimentar a los perros de su patrón, los cuales tenía a su cuidado, entre otras tareas. Después de eso, jamás volvió a su domicilio, lo que sorprendió a sus familiares porque había dejado todas sus pertenencias en el lugar.
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Tras varios días de búsqueda, el viernes 4 de setiembre se hallaron pistas que conducían hacia el interior de un pozo de agua del predio. Ante eso, se solicitó la apertura del mismo, que estaba tapado con un bloque de cemento.
En la entrada al lugar se observaron manchas de sangre, por lo que era prácticamente una certeza que la mujer se encontraba allí. Las tareas en el interior del hoyo, con una profundidad de 100 metros, se extendieron hasta el día siguiente, cuando se confirmó el hallazgo del cadáver.

El cuerpo estaba en avanzado estado de putrefacción y le faltaba la cabeza, la cual jamás se pudo recuperar.
Ese mismo día fue aprehendido por personal de Homicidios José Moreira, quien se encontraba entre los sospechosos porque era uno de los tres empleados del lugar que tenía acceso a la llave del pozo.
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Además, se logró demostrar que el hombre estuvo trabajando el día y a la hora que fue vista por última vez Hidalgo.
A esto se le sumó que mantenía una mala relación con la mujer, debido a que el imputado mantenía encuentros íntimos con mujeres en el predio, situación que le había recriminado Hidalgo, según surge de la investigación.
