Aunque suena evidente, el primer paso es reconocer el miedo; tener miedo es una reacción natural. Cuando somos niños es una emoción o reacción permitida; sin embargo, a medida que crecemos se transforma en un rasgo socialmente cuestionado vinculado a la debilidad. De adultos, no está bien visto manifestar temor frente a situaciones de vida que no podemos dominar, al contrario, estamos rodeados de mensajes culturales que asocian la vulnerabilidad a la debilidad y a la falta de éxito en la vida.

Independiente del área que abordemos –desarrollo profesional, relaciones de pareja, vínculos familiares– parece ser que sólo tiene buen pasar quien está alineado con el mandato social, jamás cuestiona sus decisiones y avanza sin importar los medios. Es por eso que con el tiempo aprendemos a esconder los temores. ¿Cómo se esconden?, los miedos se ocultan detrás de la queja, la ansiedad y el enojo. Porque, sentir miedo es de niños, pero quejarse, estar ansioso y enojarse es de adultos.

Astrológicamente, el miedo está vinculado a Plutón, planeta de la transformación y de la muerte, y también a un área de nuestro mundo interno donde guardamos los tabúes, lo incorrecto socialmente, los asuntos ocultos que evitamos a toda costa que otros conozcan.

En la mitología griega, Plutón era conocido como Hades, dios del infierno. Desde ese enfoque, el miedo funciona como guía hacia nuestro propio inframundo, para enfrentar la oscuridad, pero no cómo un elemento interno que nos somete; por el contrario, habla de oscuridad en un sentido de lo que se desconoce simplemente por falta de luminosidad, por falta de atención y detenimiento para mirar nuestro interior. A veces, en el inframundo está lo bueno y extraordinario que alguna vez guardamos por temor a ser rechazados.

El 21 de junio entramos en el mes de Cáncer, el mes de la constelación del cangrejo. Todos, sin importar nuestro signo zodiacal, nos estamos reconectando con nuestras emociones y lo que hemos construido como verdad basal para desplegar los cimientos de la vida cotidiana. De una forma metafórica, estamos revisando el estado del piso de nuestra casa. Se abre un período para remover vínculos y situaciones que nos limitan, y el primer paso es darnos cuenta ¿Qué nos da miedo? A veces, llegar a la respuesta no es inmediato ni tan simple, porque arreglar el piso de la casa implica atravesar grandes desarreglos y transformaciones. Es por eso que aquí les comparto sugerencias astrológicas de cuál es la primera reacción frente al miedo según cada signo, así pueden identificar cómo se esconde el miedo.

Los signos de fuego: Aries, Leo y Sagitario, frente a situaciones que le generan temor, se ponen sensibles, muy emocionales y se sienten rápidamente desbordados.

Los signos de tierra: Tauro, Virgo y Capricornio se vuelven evasivos, no enfrentan el hecho y prefieren utilizar otras palabra, usar otras etiquetas, les cuesta identificar que es miedo lo que sienten.

En el caso de los signos de aire: Géminis, Libra y Acuario, frente al miedo, se vuelven controladores, castrantes y cambian radicalmente su carácter habitual.

Los signos de agua: Cáncer, Escorpio y Piscis se vuelven agresivos frente al miedo, con el tiempo corren el riesgo de crear una ira excesiva que sirve de escudo para esconder su temor.

Finalmente: ¿Cómo gestionar el miedo? Como la mayoría de las cosas en la vida: no hay receta. El proceso es similar a lo que sucede en una pista de baile, hay música, hay otros en la pista pero gran parte de lo que pase dependerá de cómo nosotros decidamos bailar. Este mes es para eso, para observar el miedo y atrevernos a bailar.