Los hermanos uruguayos pasaron a ser los que están del otro lado del charco, los contaminantes y el asunto continúa aún tapado por los otros asuntos, a tal punto que el Congreso uruguayo está por declarar unilateralmente que Gardel es uruguayo y que Mi Buenos Aires querido es Mi Montevideo querido. Otra ruptura ocurrió con la gente del campo. Aquí se rompieron relaciones con varias agrupaciones que juntan los ruralistas y llegaron a no dirigirse la palabra, sí los insultos, por nutridos cuatro meses. Tiempo más tarde y por este mismo motivo, Cristina Elizabeth rompió con Cobos. Porque a Cobos se le dio por pensar por su cuenta.
Mire qué ocurrencia, la del Cleto. ¿No sabe que el vicepresidente es una figura decorativa del Gobierno, cuya única atribución es precisamente la de no pensar? Pero, el Cleto pensó y metió sus orejas en el asunto del campo y esto le cayó a Cristina Elizabeth como si le hubiera pisado el cayito un elefante. Prácticamente ni se saludan con el Cleto. Y pensar que en los afiches aparecían juntos y sonrientes. Ahora parece que las relaciones con su marido se han roto, o por lo menos están más tirantes que calzas de la Lilita Carrió. Es lo que parece, una palalarga cadena de roturas o rupturas, lo que ha conseguido la presidenta hasta ahora.
Y encima se les viene a romper el Glaciar Perito Moreno. ¡Y fuera de temporada! No pudieron publicitarlo ni hacer alharaca al respecto. Por sí mismo, impulsado por la fuerza del mismo glaciar el Perito Moreno está a punto de romperse. ¡Cómo la naturaleza les va a romper algo que parece pertenecerles a los Kirchner sin siquiera dar un preaviso, sin mandar un telegrama de alerta! Ruptura tras ruptura, y encima, nosotros nos seguimos rompiendo el mate pensando cómo vamos a salir de estos embrollos. En fin, yo que Cristina Elizabeth llego a un acuerdo con la gotita.
