Después de la fama internacional que alcanzó gracias al dibujo de un dinosaurio que hizo con tierra y polvo de ladrillo, Luciano Valdez pudo volver a su casa en Agrelo, Luján, mientras recibía “el cariño de mucha gente”, según contó su mamá, Ivana Ardaya.

Ella junto con Luciano y cuatro hijos se encontraban en casa de un familiar en Guaymallén cuando comenzó la cuarentena, por lo que no podían volver a su casa. Ahí fue cuando la maestra de plástica les pidió un dibujo “con lo que tengan” y el alumno de 11 años de sexto grado de la escuela General Espejo terminó usando “lo que tenía a mano”: barro, ladrillo y cañas.

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Durante los últimos días su historia se difundió en diferentes medios latinoamericanos, nacionales y locales. Y también pudo disfrutar de algunos regalos: “Le trajeron libros de dinosaurios, algunas personas lo saludaban; también vino alguien a darle cosas para que pinte“, mencionó Ivana.

Finalmente la delegada de Agrelo, Gabriela Della Blanca, logró contactar a la familia para que pudiesen volver a su hogar. “Ya estamos mucho más tranquilos, es otra cosa. Todo lo que pasó fue una alegría para Luciano, al principio no entendía, pero después quedó sorprendido”, agregó la madre.

“Una tarea más”

La obra comenzó con una búsqueda en Internet, siguiendo la consigna de “salirse de la hoja y usar lo que hubiese en casa”.

“Mientras mirábamos, encontrábamos cosas que no podíamos hacer nosotros”, explicó Ivana. Con esta situación, decidieron cambiar el enfoque: primero dejaron claro qué quería hacer Luciano y después buscarían la manera.

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“El quiso hacer el dinosaurio que ya tenía en una tarea anterior. Así que le dije que lo hiciera con barro. Después se fue sumando el polvo de ladrillo para la espalda y las cañas para los dienes, las garras y su firma”, indicó la mamá.

Por su parte, Claudia Arabena, la maestra de plástica de Luciano, también se mostró orgullosa con el trabajo. “Me da una satisfacción enorme rescatar esos trabajos de los chicos, que a pesar del entorno, tienen ganas de seguir adelante. Eso valoriza mucho más su obra”.

“Fue emocionante para toda la escuela. Los chicos le ponen ganas, no tienen internet ni todas las herramientas necesarias para trabajar en casa, pero se esfuerzan día a día”, resaltó.