La cuarentena obligatoria en las principales ciudades del mundo también impactó en el nivel de barullo mundial. Un equipo de investigadores de distintas universidades midió el nivel sísmico y encontró hasta reducciones del 50% en el ruido que produce la civilización humana, en el periodo de mayor confinamiento, entre marzo y mayo.
La medición fue realizada por 76 investigadores de varios países que escucharon los movimientos de la tierra son sismómetros sensibles, con los que suelen medir las variaciones de distintos fenómenos causados por la cultura, como recitales de rock, partidos de fútbol, trenes subterráneos o explosiones de distinta índole. El mayor nivel de silencio en esos tres meses se comparó con años previos en el mismo periodo.
“La duración y quietud de este periodo representa la reducción global de ruido sísmico más larga y estable desde que se tienen registros”, explicaron los especialistas en la revista Science.
Esa quietud estuvo relacionada con el confinamiento obligatorio, la paralización de las actividades económicas y el cierre de las fronteras que hizo disminuir los contactos a través de los viajes y el turismo.
El equipo reunió datos de 337 sismógrafos de científicos particulares y de 268 centros sismológicos gubernamentales, universitarios y de geólogos que trabajan en corporaciones.
Este mayor nivel de silencio global comenzó en China a finales de enero y se extendió hacia Europa y el resto del mundo en marzo y abril. A finales de mayo, los niveles de vibración en Pekín seguían siendo menores a los de años anteriores.
El impacto de la cuarentena con sus distintas restricciones también se hizo evidente en destinos turísticos. En la isla tropical de Barbados, el confinamiento comenzó el 28 de marzo y produjo un declive en las vibraciones del suelo de hasta un 50 por ciento en comparación con los años previos. El equipo observó que hubo reducciones similares en las estaciones de esquí de Europa y Estados Unidos.
