La familia real británica hqa estado expuesta, una vez más, al escrutinio público luego de que los duques de Sussex, Harry y Meghan Markle dejaran su compromiso con la corona y decidieran mudarse a Canadá. Esto trajo muchos dolores de cabeza a Isabel II. Sin embargo, hay otros miembros de la realeza británica que no son tan relevantes y también le han traído problemas a la reina.

Isabel II y el duque de Edimburgo tienen ocho nietos, dos de cada uno de sus cuatro hijos: Andrés, Eduardo, Ana y Carlos. Los príncipes Harry y William, hijos del futuro rey de Inglaterra son los más conocidos, mientras que otros seis tienen una vida sin exigencias y fuera del radar de los medios.

Con respecto al resto de los nietos, cada uno de ellos tuvo el destino marcado el día que nacieron. Su vida pública como privada fue un acuerdo entre sus padres y su abuela, que determinó qué papel ocupan en la familia. Pero con el alejamiento de Harry y Meghan esto podría cambiar para alguno de ellos.

De los cuatro hijos de Isabel II, los tres mayores -Carlos, Ana y Andrés- se separaron a mediados de los noventa. Carlos y Ana se casaron en segundas nupcias. 

De los ocho nietos de la soberana, cinco están casados y una está a punto de hacerlo. Peter y su hermana Zara fueron los primeros, en 2008 y 2011, respectivamente. Después llegaron los hijos de Carlos de Inglaterra y la fallecida Lady Di, William en abril de 2011 y Harry en mayo de 2018.

La última en casarse fue, en octubre de 2018, Eugenia de York, la segunda hija de Andrés de York y Sarah Ferguson. Su hermana mayor, la princesa Beatriz, contraerá matrimonio el 29 de mayo en la capilla de San Jaime con Edoardo Mapelli Mozzi y después se celebrará una recepción en el Palacio de Buckingham.

Este último enlace se decidió en medio del escándalo de Andrés de York por su estrecha amistad con el pedófilo Jeffrey Epstein.

Los nietos

William, de 37 años, trabaja directamente para su abuela y recibe un presupuesto del fondo público que está destinado para pagar los gastos de los viajes oficiales y su vida como miembro de alto rango de la corona. Al igual que Harry, pese a su renuncia, recibe dinero de su padre, el príncipe de Gales. Además poseen los millones de la herencia que les dejó su madre Diana de Gales, fallecida en 1997.

Tras su abdicación y posterior mudanza a Canadá con su esposa e hijo, ahora el duque de Sussex, de 35 años, busca ganar su propio dinero al igual que el resto de sus primos. 

Los nietos mayores de la reina Isabel II son Peter, de 42 años, y Zara Phillips, de 38. Son hijos de la princesa Ana de Reino Unido, de 69 años, y de su primer esposo, el capitán Mark Phillips, de 71. Se casaron en 1973 y se divorciaron en 1992. Al igual que su madre, cumplen un papel discreto dentro de la familia real británica.

Tanto Peter como Zara no reciben dinero de los contribuyentes, no tienen deberes con la realeza ni participan de actos oficiales. Disfrutan de una vida más normal que sus primos, William y Harry, que comenzó con la decisión de sus padres. Cuando nacieron, la única hija de la soberana determinó que no tendrían títulos nobiliarios ni serían tratados como Altezas Reales. De esta forma quedaban relegados de cualquier compromiso.

El nieto de Isabel II fue noticia estos días por un asunto personal. De manera oficial dio a conocer su divorcio con la canadiense Autumn Kelly, después de 12 años de relación y dos hijas en común. 

Según el Daily Mail, la ruptura de este matrimonio es particularmente dolorosa para la reina, de 93 años, que disfruta de una relación cercana con Autumn. En Reino Unido hablan de que fue ella la que tomó la decisión de divorciarse, algo que dejó “destrozado” al nieto de Isabel II y entristeció a la soberana. 
 
Zara es la prima preferida del príncipe William y dicen que es la nieta predilecta de Isabel II. Heredó de sus padres, su amor por la equitación. Participó en los Juegos Olímpicos de Londres y ganó una medalla de plata en la prueba de salto por equipos. Estudió en la Universidad de Exeter, donde se especializó en fisioterapia equina para que su trabajo estuviera vinculado con su pasión por los caballos. Es madrina de George de Cambridge, el primogénito de William y Kate Middleton.

Hace ocho años tomó el apellido de su marido, el ex jugador de rugby británico Mike Tindall, con quien se casó en una modesta iglesia de Edimburgo en julio de 2011. El matrimonio tiene dos hijos, Mia, de seis años, y Lena, de 2 años. 

Igual que Peter, Zara no representa a la corona en actos oficiales. Solo se la ve un par de veces al año: siempre acude al Trooping the Colour, los festejos en junio por el cumpleaños de Isabel II; y, en ocasiones, a la misa de Navidad de Sandringham.
 
Beatriz, de 31 años, y su hermana Eugenia, de 29, son hijas del príncipe Andrés y Sarah Ferguson, que se separaron en 1992, y se divorciaron definitivamente en 1996. Viven en el Palacio de St. James
Un perfil totalmente opuesto mantienen sus primas, las hijas del príncipe Andrés y su ex esposa Sarah Ferguson. 

Las hermanas Beatriz y Eugenia de York -que sí tienen tratamiento de “Su Alteza Real”-juegan un papel ambivalente en la casa real: en ocasiones representan a la reina, pero también tienen empleos privados.

Pese al enojo de su padre, no reciben dinero de las arcas públicas (fueron retiradas de la lista de beneficiados por el Sovereign Grant) y tienen algunos patrocinios en organizaciones benéficas otorgados por su abuela.

Eugenia de York, la menor, tiene 29 años y se casó en octubre de 2018 en una gran boda en el castillo de Windsor con el financiero Jack Brooksbank, un enlace que se celebró con toda la pompa que quería su padre. En 2011, cuando se graduó con honores en Historia del Arte y Literatura Inglesa, trabajó para la casa de subastas Christie’s y luego se mudó a Nueva York, donde trabajó en Paddle8, una galería de arte con subastas online.

En 2015 volvió a Londres para trabajar como ayudante en la galería de arte londinense Hauser & Wirth, y luego fue ascendida al cargo de directora.

Además, la princesa mantiene compromisos relacionados con la corona. “Mi hermana Bea (Beatriz) y yo somos patronas de algunas organizaciones de caridad. Además, tratamos de apoyar a mis abuelos en todo lo que podemos, porque para eso está la familia”.

Como su hermana mayor, no recibe fondos públicos, pero vive en el Palacio de St Jaime con su marido Y si bien la Reina cobra el alquiler a los royals que no trabajan para la Casa Real, es el príncipe Andrés quien paga la renta de sus hijas.

Beatriz, la segunda mujer en la línea de sucesión al trono británico, solo superada por la pequeña Charlotte de Cambridge, tampoco participa en actos oficiales representando a su abuela y también tiene un empleo privado. Fue a la Universidad de Londres y de joven fue diagnosticada con dislexia.

Su primer trabajo fue como asistente de compra en Selfridges, una de las tiendas inglesas más tradicionales. Más tarde se presentó como voluntaria en el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde rechazó recibir un salario.

También hizo una pasantía en Sony Pictures y, si bien soñó con una carrera como productora de cine, finalmente se volcó al sector financiero. Actualmente es la vicedirectora de la compañía de software Afiniti.
 
Su fortuna sería de 5 millones de dólares (un millón recibió cuando se divorciaron sus padres). Su boda con el desarrollador inmobiliario Edoardo Mapelli Mozzi promete ser el gran evento de 2020 en Inglaterra. 

Finalmente Lady Louise Mountbatten-Windsor, de 16 años, y James Alexander Philip Theo, vizconde de Severn, de 12 años, son los nietos menores de Isabel II y probablemente los menos conocidos. No tienen título de altezas reales, como desearon sus padres, sino solo los que reciben los hijos de condes: lady y vizconde.

Son hijos de Sofía de Wessex y el príncipe Eduardo, hijo menor de la reina. Aunque sus padres y especialmente su madre, Sophie, sí trabajan codo a codo con la reina, a los adolescentes casi se los conoce. Alguna que otra vez participan en bodas y actos familiares, pero poco se sabe de ellos.

Bagshot Park, otra de las residencias reales que se localiza en las inmediaciones del castillo de Windsor, es la vivienda de los condes de Wessex y sus dos hijos.