Ricardo Soto, el joven prefecto asesinado en Puerto Deseado durante un control para el cumplimiento de la cuarentena obligatoria por el coronavirus, fue despedido este sábado con un toque de sirena y un minuto de silencio por los integrantes de la Prefectura Naval.

Soto se encontraba este viernes por la tarde junto a otros compañeros realizando un control cerca de la costanera de Puerto Deseado. 

En el procedimiento paró a un hombre que venía caminando para pedirle los documentos y saber si tenía permiso para transitar, el joven identificado como Pedro Espinoza, de 21 años extrajo un arma y le disparó a quemarropa, en la espalda. Ni el chaleco antibalas pudo salvar a Soto.

Espinoza era hijo de un bombero policía retirado. Y salió de su casa “algo alterado” y con la pistola de su padre. Un arma reglamentaria calibre 11.25. Le disparó a Soto a menos de medio metro y producto de las balas falleció camino al hospital. En tanto, el agresor fue perseguido por la policía. Huyó corriendo y en su camino tomó a un hombre como rehén. Pero la policía pudo abatirlo y murió en el acto.

Trascendió que su atacante estaba estudiando profesorado de Educación Física en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia. También jugaba al handball en un equipo de ese lugar donde residía momentáneamente mientras completaba sus estudios. Había viajado a Puerto Deseado para realizar la cuarentena junto a su familia. No tenía antecedentes policiales.

El juez penal de Puerto Deseado, Oldemar Villa le dijo a Clarín que “estamos esperando el resultado de las autopsias, revisando cámaras y tratando de encontrar más testigos. Es la etapa preliminar. Resulta todo muy raro lo que pasó pero vamos a ir a fondo para esclarecer el hecho”. El juez estuvo realizando diligencias hasta las 4 de la madrugada de este sábado.

Emotivo recuerdo

El 3 de abril pasado, Soto había publicado en su red social un video que le dedicaba a su tía Marga y a su primo Agustín, quien padece autismo​. También para todos los papás que tienen hijos en igual condición. Fue con motivo del Día Mundial del Autismo.

Soto se muestra tocando la guitarra y cantando: “Pintemos hoy de azul cada momento, que la sonrisa tenga olor a primavera y que seamos frágil al mejor silencio. Que las canciones sean suspiros que alimentan. Y quiero correr hacia ninguna parte, quiero perder el miedo a lastimarme. Que la sonrisa tenga pureza que alimenten tu inocencia”.