Tras el anuncio de la Dirección General de Escuelas (DGE) de la implementación de una instancia especial durante marzo para que los alumnos que deban hasta cuatro materias puedan pasar de año, desde distintos sectores de la educación señalaron que el Gobierno se “contradice” con los motivos que dio al retirar las mesas establecidas para ese mes.

Según señalaron, ambos sistemas dejan pendientes a los alumnos y la administración de las escuelas de los resultados de la mesa, por lo que mientras tanto no está definido si están en el nivel que se terminó de cursar o el superior. Sin embargo, ese fue uno de los principales motivos que se adujo al quitar la instancia de marzo para rendir.

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Alejandro Castro Santander, psicopedagogo y especialista en Gestión Educativa, explicó que el cambio puede ocasionar problemas para los que están involucrados en el proceso. “Lo ideal es que los cambios se planifiquen durante un ciclo lectivo y se anuncien para el siguiente. Creo que deberían evitarse los volantazos, es casi una falta de respeto a los que gestionan”, apuntó.

El educador señaló que “no se entiende la diferencia” entre ambos sistemas cuando se considera que no deberían quedar estudiantes “en el aire” si están en riesgo de repetir con el ciclo lectivo ya iniciado.

Por otro lado, desde el gremio docente señalaron que no todas las escuelas tienen infraestructura para implementar esta instancia, ya que consiste en permitir a los alumnos que adeudan tres materias (o cuatro si una no tiene correlativas) que cursen en el año al que pasarían, mientras asisten en contraturno a un programa de evaluación contínua de un mes. Si aprueba, continúa el cursado normal; si no, vuelve al curso que repitió.

En base a esto, el director de Educación Secundaria, Emilio Moreno, aseguró que en las escuelas ya se trabaja con instancias similares, por lo que no representa un problema mayor para los directivos y docentes. “Hay escuelas que ya trabajan con los chicos a contraturno cuando tienen que llamar a las mesas, por ejemplo. No tenemos constancia de que en algún lugar no sea viable. Si una institución no puede por cualquier motivo, se contemplará qué hacer en eso casos puntuales”, informó.

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Moreno también aclaró que los proyectos que se elaborarán para esas cuatro semanas depende de cada institución, específicamente de la coordinación docente del área en cuestión. “Lo arma cada escuela, se pueden repetir formatos utilizados. Es probable que sigan trabajando con lo visto en febrero o instancias anteriores porque se prolonga lo visto en el ciclo anterior, no se incorpora nuevo contenido”, señaló.

“El facilismo es relativo”

Del mismo modo, Santander indicó que la instancia especial reconoce un modo de evaluar enfocado en el proceso y no en un momento puntual. “Hoy se evalúa cómo el alumno va superando lo que se les propone. Antes era una forma sumativa, hoy es formativa: qué cambia en el estudiante mientras estudia”, explicó.

Por lo tanto, el especialista analizó lo que ocurre con las críticas al cambio que anunció la DGE calificándolo de “facilista” por mantener una instancia más después de las mesas de febrero. “El facilismo es relativo: si se guían por el sistema antiguo, dirán que están ‘relajando’ la exigencia; pero lo que se evalúa acá es si el estudiante se ha superado en el proceso, más allá de un momento puntual como es el examen”, añadió.

Por motivos similares, el director general de Escuelas, José Thomas, aseguró que la instancia especial “es más efectiva que la mesa de marzo porque en ella había un examen aislado y ahora hay todo un acompañamiento”.

Del mismo modo, Sebastián Henríquez, titular del Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación (SUTE), evaluó que la oportunidad de pasar no es parte del problema.

“Está bien dar chances al que menos tiene, aunque hay que hacerlo bien. Tenemos que discutir la cuestión de fondo, que es dar acompañamiento todo el año. Hay que evitar llegar a esta situación, que es un trastorno desde lo pedagógico y administrativo”, puntualizó.