Está claro que Amazon tiene una increíble y envidiable política de devoluciones. Basta con que estés disconforme con un producto o que no sea lo solicitado para que, en un par de clics, esté todo listo para que vengan a buscarlo, y lo mejor, gratis. Parece que mucha gente no se plantea que algo así es insostenible en muchos aspectos. 

Una investigación de la CBC en Amazon Canadá ha descubierto como muchos productos en un estado impecable están siendo vendidos, subastados en palés e incluso destruidos o enviados al vertedero. Al contrario de lo que muchos podrían pensar, los expertos coinciden en que existe un porcentaje importante de devoluciones de que no acaban de nuevo en Amazon.

Si tienes algo de tiempo, además de leer el artículo te recomiendo que veas el reportaje completo de la CBC (tiene subtítulos).

YouTube video

En el video, periodistas de la CBC que se hacen pasar por potenciales clientes acuden a visitar una planta de reciclaje y destrucción de residuos electrónicos en Toronto armados con cámaras ocultas. En la reunión con una representante de la fábrica, esta revela que reciben toneladas y toneladas de material proveniente de devoluciones de Amazon y que cada semana destruyen al menos un tráiler de productos de devoluciones, a veces incluso hasta 3 o 5 tráileres.

“Parte de ello irá a parar a un vertedero”, dice la representante de la planta de reciclaje. “Nada se recicla al 100%. Simplemente no es posible”.

Todo esto pone de manifiesto lo mal que funciona el sistema de reciclaje, no solo en Canadá sino en todo el mundo. Reciclar debería ser el último recurso: regalar, revender y reutilizar las cosas debería ser la primera opción.

A todos nos encanta el servicio que ofrece Amazon, pero a nadie le gusta pensar en la huella de carbono que deja en el planeta, ahora que se han multiplicado las ventas con la pandemia.

GPS escondidos y el viaje de una mochila

En el video, Kevin Lyons, profesor adjunto de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, que se especializa en la gestión de la cadena de suministro y la política ambiental, comenta que entre el 30 y el 40% de todas las compras online se devuelven. Esa cifra desciende a menos del 10% en el caso de productos comprados en tienda física.

Para investigar más a fondo dónde terminan todas estas devoluciones en línea, los chicos de la CBC compraron una docena de productos en Amazon: una mochila de cuero falso, un peto, una impresora, una cafetera, una pequeña tienda de campaña, juguetes para niños y algunos otros artículos para el hogar. Posteriormente se efectuaron las devoluciones tal como se recibieron, pero con un localizador GPS oculto en su interior.

Muchas devoluciones siguieron rutas realmente largas, de varios cientos, a veces incluso miles, de kilómetros hasta llegar a su destino final. Hubo juguetes que viajaron más de 950 kilómetros antes de llegar a un nuevo cliente en Quebec y la impresora recorrió más de 1.000 kilómetros.

En el momento en que la CBC publicó la investigación, de los 12 artículos devueltos, sólo cuatro fueron revendidos por Amazon a nuevos clientes. Meses después, algunas devoluciones seguían en los almacenes de Amazon o en tránsito, mientras que otras viajaban a destinos inesperados, incluida una mochila que Amazon envió al vertedero.

Pero el problema es mucho más grande que una mochila. Y no solo afecta a Amazon.

Optoro, una compañía de tecnología que se especializa en la logística inversa (ayuda a minoristas a gestionar sus devoluciones) estima que 400.000 millones de dólares en mercancías son devueltos a todos los minoristas cada año, lo que genera más de 2200 millones de kilogramos de residuos en los vertederos de Estados Unidos.

Comprar el descarte de Amazon

Desde hace un tiempo, Amazon vende cosas de segunda mano que provienen de devoluciones en una plataforma llamada Amazon Warehouse. Además, dado el exceso de devoluciones Amazon también vende palés de material en subastas virtuales.

La gente de la CBC compró tres cajas llenas de devoluciones en estas subastas y pidieron a un tasador con experiencia que las valorara.

Roy Dirnbeck, que lleva 27 años en el negocio de la segunda mano y tiene varias tiendas en todo el país, cuenta en el vídeo que ve regularmente camiones y camiones llenos de material devuelto de Amazon.

Roy cuenta que normalmente los palés suelen tener los mejores productos a la vista y la “basura” en el interior. Y aunque siempre hay parte que se puede revender, una gran cantidad de material acaba en los vertederos.

Por una cuestión lógicoa, a las tiendas más pequeñas se les hace imposible competir con una política de devoluciones tan agresiva.

En el acuerdo comercial de Amazon con las empresas de terceros que venden en su plataforma se les dan sólo dos opciones cuando los clientes devuelven su producto: o bien pagan una cuota para que se les envíe de vuelta, o bien pagan a Amazon para que elija qué hacer con la devolución: venderla, reciclarla, donarla o destruirla.

Amazon no ha querido hacer declaraciones del porcentaje de devoluciones que se envían a un vertedero, se reciclan o se destruyen.

En la televisión francesa hicieron una investigación muy parecida a esta de la CBC que concluyó prácticamente lo mismo: que muchas de las devoluciones están siendo desechadas por Amazon. Lo que hizo el gobierno allí es aprobar una nueva ley contra los desechos que obliga a todos los minoristas, incluyendo los gigantes electrónicos como Amazon, a reciclar o donar toda la mercancía devuelta o no utilizada.