Portugal celebró este domingo bajo una incesante lluvia su primer entrenamiento en Rusia con un Cristiano Ronaldo con cara de pocos amigos.

El entrenamiento estuvo marcado por la lluvia y las temperaturas inusualmente bajas para esta época del año, incluso en la capital rusa, ya que los termómetros marcaban unos 10 grados.

El propio jugador del Real Madrid saltó al campo de entrenamiento situado en la localidad de Krátovo, a unos 25 kilómetros al sureste de Moscú, con una camiseta de manga larga y mallas térmicas en las piernas.

Cristiano, cuyo futuro en el Real Madrid está en el aire, comenzó nervioso, e incluso durante el partido pateó el balón por encima de las tribunas tras cometer un fallo en un control. Solo asomó alguna sonrisa cuando marcó un par de goles.

Con todo, los aficionados que se congregaron en el campo, ya que el entrenamiento fue abierto al público, ni se inmutaron con los gestos del astro luso y no dejaron de animar a su ídolo. “¡Cristiano! ¡Portugal!”, coreaban los niños de varias escuelas deportivas invitados al evento.

Su insistencia recibió el merecido premio cuando el futbolista madridista se acercó al final a las gradas para firmar autógrafos y sacarse fotos con sus seguidores.