La raw food, o alimentación viva, es una manera de alimentarse manteniendo la naturaleza de los compuestos bioquímicos de los alimentos. No se trata de una dieta, sino de un estilo de vida que vincula el nivel físico, mental, emocional, espiritual, social y medioambiental. Su idea central es crear una forma de vida responsable, consciente y en armonía con la naturaleza, sin sufrimiento animal.

Así, la raw food hace referencia al alimento vivo como el más natural, que se puede masticar, digerir y absorber tal y como procede de la naturaleza, de manera que se mantienen todos sus compuestos y propiedades, sin necesidad de cocinarlo.

Por preparar los alimentos sin la acción del fuego, se la conoce también como “cocina sin fuego”. De esta manera, conservan al máximo la calidad de nutrientes que, de la forma convencional, ven deteriorados sus cualidades cuando el calor eleva su temperatura interna por encima de unos 45°C. A partir de esa temperatura, los compuestos que conforman los alimentos empiezan a perder sus propiedades, especialmente, las enzimas y las vitaminas.

De esta manera, el principio básico de la alimentación viva es el de comer todos los alimentos vegetales en su estado óptimo, que viene a ser tal y como nos los da la naturaleza. Es decir, sin cocinar, ni someterlos a altas temperaturas.

En algunos casos no se pueden comer los alimentos tal cual, pero existen procesos naturales que nos ayudan a obtener los nutrientes y la vida de los alimentos, e incluso a incrementarlos. Por ejemplo, la germinación de semillas.

En este caso, gracias al agua y a ciertas condiciones medioambientales, la semilla despierta y podemos comerla absorbiendo así sus nutrientes. También existen procesos de conservación, como la deshidratación, que consiste en someter los alimentos a aire caliente a una temperatura de no más de 45º durante horas o días para lograr así secarlos por completo y conservar de este modo gran parte de sus propiedades durante mucho tiempo.

Además, la deshidratación realza los sabores y permite conseguir texturas muy agradables al paladar. Otro método de conservación y a la vez potenciador de sabores y nutrientes es la fermentación, cuyas bondades nutricionales cada día se están haciendo más populares, por suerte.

¿Qué se come?

Frutas, verduras, frutos secos, semillas, granos germinados. También algunos alimentos como algas marinas, polvo de algarroba cruda, aceite de oliva de primera prensa en frío y ciertas especias y condimentos.

Estos alimentos enteros, crudos, orgánicos y en su estado natural son los que ayudan a mantenernos sanos, vibrantes y libres de enfermedades. Por eso, se dice que es una alimentación que consta de productos que vienen directamente de la naturaleza, cultivados de forma natural, o bien orgánica y sosteniblemente.

Esto puede restringido para algunos, pero crean que las posibilidades existentes dentro de este estilo de vida son ilimitadas y altamente beneficiosas. Además de las ventajas sobre la salud, el beneficio principal de la comida viva es cómo hace sentir, por dentro y por fuera. Conecta a las personas con la naturaleza y el espíritu de cada ser humano. Aumenta también los niveles de energía y  claridad mental.

Los beneficios de una dieta de comida viva

* El alimentarse de una dieta basada en plantas crudas optimiza la salud, ayuda a una depuración sana y eficaz, aumenta su energía vital y fortalece el sistema inmunitario.

* Siguiendo este tipo de alimentación es posible alcanzar un estado de salud mental más positivo y radiante, lo que otorga más claridad y favorece a una mente sutil y nos ayuda a convertirnos en una persona más consciente.

* Alcalinizando nuestro cuerpo mediante la comida cruda, nos sentiremos más sanos física y mentalmente.

* Aumenta el nivel de concentración.

* Previene e incluso curar enfermedades tales como el colesterol, la diabetes, alergias y problemas digestivos.

* Obtendrán pérdida de peso, anti-envejecimiento y un aspecto más saludable.

* Podrán mantener un peso y una mente sanos mediante la eliminación de comida procesada, la cual contiene niveles elevados de almidón, así como también azúcares refinadas y grasas que dañan su salud y provocan el aumento de peso e incluso la obesidad.

* Ayuda al medio ambiente: la industria alimenticia convencional utiliza enormes cantidades de pesticidas, herbicidas y fertilizantes sintéticos que dañan no sólo nuestra salud sino también el eco-sistema.

* Cuando decidimos usar productos orgánicos, locales y frescos, estamos minimizando la cantidad de desechos y el uso de recursos naturales, de esta manera estamos dando nuestro apoyo a los campesinos locales que sí apuestan por el desarrollo sostenible.