A raíz de la construcción de la presa Chacras de Coria 140 lotes, de ellos 70 propiedades construidas, se verán afectados, según informaron desde la Subsecretaría de Infraestructura. Estos terrenos serán expropiados por el Gobierno provincial, que tras la tasación correspondiente, abonará el valor estipulado a los propietarios.
Los vecinos de la zona reclaman mayor información y celeridad en las notificaciones para poder conocer efectivamente a quiénes afectará la construcción de la presa, que forma parte del conjunto de obras Sistema Chacras de Coria y servirá como protección aluvional a todo el Gran Mendoza.
Esto afecta a los loteos Altas Torres, Aires de Montaña, Flor del Desierto y Las Vertientes, de Luján de Cuyo. El problema para estos terrenos, ubicados en la que será la zona de inundación de la presa, reside más allá de que se lleve a cabo la obra o no. Están en una zona de alto riesgo aluvional y, ante un evento de estas características, no sólo las construcciones están en riesgo sino, lo que es más importante, la vida de aquellos que allí se encuentren.
El Sol se reunió con un grupo de vecinos afectados, quienes se mostraron visiblemente preocupados ante el riesgo latente. Algunos de ellos ya han sido notificados por la Dirección de Hidráulica, mientras que otros aguardan esta información.

Aseguran que compraron los terrenos de buena fe, algunos hace cerca de 10 años, a emprendedores que no les advirtieron sobre la existencia de este riesgo, sino que tomaron conocimiento del mismo por medio del director de Hidráulica, David Cangialosi, con quien se reunieron en varias oportunidades.
Ante esto, su reclamo reside en la necesidad de ser notificados cuanto antes para conocer, a ciencia cierta, quiénes son los afectados.
“Yo no quiero que me llegue el agua al cuello. Esto nos tomó por sorpresa, compramos el terreno con nuestros ahorros y logramos levantar la casa, por eso queremos saber si nos tenemos que ir o no, para prepararnos”, explicó una de las vecinas.
Otra de las residentes en esta zona del piedemonte explicó que comenzaron a reunirse y armar un grupo, con asesoría legal, a fin de estar informados: “Lo más importante fue tomar conciencia del riesgo. El hecho de que nos avisaran desde ya lo agradecemos, no estamos en contra de la presa”.
A fin de estar preparados para dar los pasos siguientes, consultaron con un tasador independiente “para tener todo en orden y conocer cuál es el valor de nuestras propiedades. Nos costó mucho llegar a la casa propia. Con mucho esfuerzo, cada uno construyó en la medida de su posibilidad económica”.

“Queremos que se nos termine de notificar, para que Hidráulica vea caso por caso. Si bien ya nos hemos reunido, queremos seguir en contacto para estar al tanto de lo que ocurre y poder organizarnos”, pidió una de las vecinas.
La incertidumbre de este grupo, integrado por alrededor de 40 familias, también reside en que hay personas que se acercan a ellos “con soluciones mágicas. Nos dicen que no es necesario construir la presa, que realizando obras complementarias basta. Pero sabemos que no es así y que sólo ayuda a enemistar a los vecinos. No queremos vivir con miedo a que ocurra algo y nos lleve puestos”, detallaron
Además explicaron que, más allá del decreto que obliga a la paralización de las obras, se sigue construyendo y vendiendo terrenos en la zona. “Queremos que se frene esto, sólo genera malestar entre las personas, han vendido terrenos que están sobre un cauce”.

En ese sentido, resaltaron que desde que comenzó a circular la información de la construcción de la presa, los emprendedores “empezaron a obligarnos a escriturar lo más rápido posible, para sacarse la responsabilidad que les cabe”.
Según explicaron, los emprendedores estaban al tanto de que esos terrenos no se podían vender, por lo que iniciarán acciones legales sobre estas personas. “Son quienes tienen que responder por sus acciones”, concluyeron.
Cómo se está trabajando
El alto riesgo aluvional es una constante en varias zonas del piedemonte mendocino. La demanda habitacional motivó a que emprendedores comenzaran a vender estas tierras en condominio -figura legal amparada en una ley nacional que se utilizó en esta zona- por lo que, al no estar sujeta a la ley de loteos provincial, carece de los servicios y la factibilidad correspondiente.

Desde la Subsecretaría de Infraestructura, explicaron que ninguna de las viviendas afectadas están aprobadas por Hidráulica. “Hay varios intentos de aprobar loteos en la zona y no los hemos aceptado”, señalaron.
Las propiedades involucradas se encuentran en lo que se convertirá en la zona de inundación de la presa, por lo tanto “están en riesgo, se haga o no la obra, porque están ubicadas en cauces”, enfatizó el David Cangialosi, director de Hidráulica.
La zona fue declarada de interés público en diciembre por la Legislatura. Esto posibilita que el Gobierno expropie los terrenos.
Actualmente, están en proceso de notificación por parte de Hidráulica: “No se les ha notificado que se tienen que ir, en este momento se les está advirtiendo sobre el peligro”, refirió Daniel Chicahuala, subsecretario de Infraestructura.
Una vez terminado este proceso, el paso siguiente será la expropiación. Según detalló Chicahuala, un tasador independiente deberá fijar el valor según lo construido en cada propiedad y se les pagará.
“Todos los casos serán tratados individualmente y aquellos que haya que expropiar se les va a tasar la vivienda en las condiciones que tiene. Se valorará lo que tienen y eso se les va a pagar”, enfatizó el subsecretario de Infraestructura.

El proyecto
El proyecto de construcción del Sistema Chacras de Coria no es nuevo: data de 1981 y fue actualizado en el 2008. Será financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y requerirá de una inversión de mil millones de pesos.
La licitación de este proyecto se realizaría a fin de año. De ser así, las obras comenzarían en 2020 y deberían estar ejecutadas antes del 2024.
Consta de siete obras que complementarán el actual sistema de defensa aluvional del Gran Mendoza. Ellas son los trasvase Papagallos-Frías y Maure Chacras de Coria; los colectores Blanco Encalada II, Chacras de Coria y Sosa; y las presas Chacras de Coria y Sosa.
“En el piedemonte, al ocurrir una precipitación, el agua y el material se dirige de oeste a este y afecta la zona urbana. El objetivo del sistema es retener en el lugar tres millones y medio de metros cúbicos de agua, para que no llegue al Cacique Guaymallén. En ese sentido, estas obras benefician a todo el Gran Mendoza”, explicó Cangialosi.
Se realizará una línea de defensa para contener y retener temporalmente el agua de lluvia en el piedemonte, a fin de que evacúe de forma ordenada hacia el Cacique Guaymallén y evitar cualquier colapso.
“Son dos obras básicas. Por un lado los colectores, que desviarán a un punto seguro y la retención, a través de las presas, que frenan la ola y la van dejando salir de forma controlada, desbalsándose las mismas tras evacuar el agua y estar listas para otra crecida”, agregó el director de Hidráulica.
