La grieta cambiaria también está surgiendo entre los arbolitos pero de una manera insólita. En este caso compite el dólar cara chica versus el dólar cara grande.
El debate que crece con el protagonismo del dólar blue es en torno a si todos los billetes de dólar son válidos.
El problema es que en las entidades financieras muchos clientes se niegan a aceptar ediciones más viejas de la moneda norteamericana: los billetes de US$ 100 que tienen la “cara chica” de Benjamin Franklin.
El insólito argumento es que a la hora de “hacer puré” (ir a una cueva a vender el dólar a $153, precio blue), los arbolitos toman los billetes más antiguos a una cotización más baja, con un descuento de hasta el 5%.
Argumentos
Esto sucede porque al ser un mercado informal cada cueva fija sus reglas de forma discrecional. Entonces castigan” a los “cara chica” con un descuento de hasta $ 10: en lugar de pagar $ 153, pagan $ 143.
El argumento es que los cueveros afirman que “los de cara chica no se los encajamos a nadie”.
Otro motivo es que los billetes emitidos antes del 2013 tienen menos medidas de seguridad por lo que serían más fáciles de falsificar. Esto sucede especialmente cuando se hacen operaciones de altos montos en efectivo, como la compra de propiedades o de autos importados.
No es la regla, pero en algunas inmobiliarias y concesionarias les aclaran a los compradores que “es más conveniente” usar dólares “cabeza grande” para evitar “roces” (o descuentos) con los vendedores.
Hay que dejar en claro que hay tres versiones del billete de cien dólares en circulación y las tres son válidas.
