¿Qué sucede cuando un miembro de la pareja no tiene deseo sexual o cada vez son menores las ‘ganas’ de estar con el otro? Para muchas parejas, esta pregunta suele estar muy presente, sobre todo, en momentos como los que actualmente se viven en donde los meses de cuarentena han llevado a que muchas de ellas hayan tenido que pasar más tiempo juntos del que habitualmente compartían antes de la llegada del Coronavirus a sus vidas y, precisamente en estos meses, el tema sexual ha sido relevante.
Aunque para muchos suele ser un tema tabú del cual no se habla, este ‘desgano sexual’ es una situación que se puede producir en cualquier momento de la vida y bajo distintas circunstancias.

En general, las causas que lo producen se pueden dividir entre factores orgánicos o emocionales. A nivel orgánico puede haber un desbalance hormonal como tiroides o diabetes, incluso la presión alta o la presión baja pueden influir.
A nivel emocional puede ser mala vinculación de la pareja, celos, inseguridades o alguna cuestión de ella o de él que no termina de convencer a ninguno de los dos, es decir, el deseo sexual está muy ligado a lo que pasa en la realidad de la pareja.
Al respecto, la psicología y sexóloga Mariana Kersz, señala que cada pareja tiene una frecuencia que le es habitual, la cual puede ser una vez por semana o mensualmente, todo depende de cada vínculo. “Si el encuentro sexual es cada 4 meses, podemos pensar si está bien o mal, ajustar o desajustar eso, pero si para ellos está bien no hay ningún problema. El tema es qué sucede cuando pasan más de 4 meses y el deseo desaparece”.
“El sexo es una de las cuestiones que dividen y diferencian a una pareja de cualquier otro vínculo, entonces no es lo mismo ser amigos que ser pareja. Tienen relaciones sexuales y eso es lo que la distingue de las demás uniones”, explicaba la profesional.

Pero para cada problema siempre hay una solución posible, y ésta no es la excepción. En general, cuando hay falta de deseo se empieza trabajando en las sensaciones y en la sensibilidad de cada uno de los integrantes de la pareja y se comienza reconociendo el cuerpo del otro. Son ejercicios lentos y progresivos que tienen como finalidad unir a esa pareja y llevarlos a un caso satisfactorio.
Siempre hay que tener en cuenta que la comunicación es fundamental, se trabaja en por qué hay mucho deseo de un lado y poco del otro. También hay que ver cómo se encuentra la autoestima de cada uno en ese momento y la historia familiar, entre otras cosas.
Lo importante es detectar qué pasa porque muchas veces sucede para que no sea un problema que se extienda a los demás ámbitos de la vida. “A veces no hay una baja sexual, sino una diferencia en lo que cada uno quiere. Uno puede querer todos los días y el otro no. Entonces aquel que quiere más y no recibe eso se siente rechazado y termina enojado e indignado por la situación y eso pega de lleno en su autoestima y por supuesto afecta lo cotidiano”, detallaba Kersz.
La ausencia de deseo sexual también puede estar relacionada con causas físicas, estilo de vida o condiciones médicas. Algunos de los motivos que pueden estar detrás de la falta de deseo sexual pueden ser los siguientes:
Estrés
El ritmo frenético del día a día hace que gran parte de la población viva sometida al estrés. Se quiere hacerlo todo, llegar a todo, cumplir con todo y con todos, pero lo cierto es que el día solo tiene 24 horas y no podemos dividirnos. El estrés y la ansiedad que éste conlleva pueden minar las ganas de tener sexo, por ello es imprescindible reducir la velocidad y buscar una hora al día para uno mismo. Realizar alguna actividad que satisfaga: pasear, hacer ejercicio, leer, meditar, hacer yoga, nadar… Recuperar el espacio personal puede que sea clave para recuperar el apetito sexual.

Depresión
Uno de los síntomas más comunes en la depresión es la disminución o falta de deseo sexual, que a su vez, aumenta todavía más la tristeza de la persona. No obstante, a veces el tratamiento médico que se prescribe para la depresión puede contribuir a disminuir las ganas de sexo debido a que muchos antidepresivos tienen efectos secundarios como la pérdida de la líbido.

Algunos medicamentos
Siguiendo con el hilo anterior, algunos medicamentos que se utilizan para curar algunas enfermedades o molestias tienen como efectos secundarios la disminución del apetito sexual. Por ejemplo, los antidepresivos, los medicamentos contra la hipertensión o la píldora anticonceptiva pueden intervenir en el deseo sexual ya que alteran el equilibrio entre las hormonas y los neurotransmisores.
En el caso de estar sometido a un tratamiento y notar la ausencia de deseo sexual, es importante consultar con el especialista para saber si puede estar relacionado, y si es así, el profesional puede buscar una alternativa en el tratamiento médico.
Menopausia
Cuando la mujer llega a este nuevo período de su vida en el que deja de ovular son muchos los cambios, no sólo físicos sino también hormonales y emocionales, que le invaden. Los niveles más bajos de testosterona pueden provocar directamente la desaparición repentina o gradual de la líbido. A veces, los síntomas de la menopausia son tratados a base de estrógeno y progesterona que pueden empeorar el desinterés sexual porque el estrógeno hace que aumente una proteína en la sangre que se adhiere a la testosterona y reduce aún más sus niveles en el organismo.

La distimia
La distimia se trata de un trastorno afectivo de carácter depresivo crónico, caracterizado por la baja autoestima y aparición de un estado de ánimo melancólico, triste y apesadumbrado, pero que no cumple todos los patrones diagnósticos de la depresión. Se cree que su origen es de tipo genético-hereditario y que en su desarrollo influirían factores psicosociales como el desarraigo o la falta de estímulos y premios en la infancia, entre otras causas.
Esta situación puede llevar a intentar evitar actividades sociales con las que antes se disfrutaba o rehusar encuentros íntimos con la pareja.
Aunque estas puedan ser las causas más comunes en la falta de interés de una persona hacia el sexo, pueden existir otras muchas circunstancias personales, ambientales o temporales que también desprovean de líbido a una persona. Es muy importante analizarlo, consultarlo e intentar poner una solución ya que vivir una sexualidad saludable permitirá disfrutar de una vida plena.
