El miedo al amor parece algo natural cuando somos adultos, de hecho es casi imposible pensar en amar sin tener miedo. El asunto es si es un mecanismo aprendido o es realmente natural sentir miedo al amar. Podemos abordar la consigna desde distintos marcos de referencia y profundizar en el análisis. Desde la astrología al parecer es natural atravesar miedos cuando se trata de amar. Básicamente porque las casas de agua también llamadas trinidad psíquica o emocional está íntimamente ligada a lo que solemos llamar amor. Por lo tanto para la astrología vencer ciertos miedos es parte esencial del proceso.
Así como en la antigüedad los cuatro jinetes del apocalipsis representaban metafóricamente los cuatro miedos esenciales que atormentan al ser humano, podríamos decir que tres de ellos son atraídos por el aroma que destila una persona enamorada. Estos tres jinetes son: El miedo al fracaso, el miedo al dolor y el miedo a la muerte, claro que cuando hablamos de amor se disfrazan un poco. El miedo al fracaso lo podemos identificar como esa necesidad propia o impuesta de formar un “proyecto de familia”, toda relación siempre crece bajo la sombra envolvente de transformarse en una relación seria y consolidar un proyecto de familia. Por su parte, el miedo al dolor en las relaciones, aparece habitualmente de la mano de la inseguridad sexual, la infidelidad, de las fantasías prohibidas que no nos atrevemos a hablar por miedo a ser rechazados. Y finalmente el miedo a la muerte es la tan temida soledad, que se vive incluso en compañía de otro, porque básicamente el miedo a la muerte es no ser registrado por otro, caminar solo aunque físicamente haya alguien al lado, el miedo a soledad es no sentir la vida de otro.
El hecho que los miedos están vinculados al amor no significa que sean parte estructural de él. Los cuatro jinetes son atraídos por el aroma del amante pero no son parte del amante. Es por eso que debemos mirarlos y enfrentarlos. Como a todo espectro huir de ellos sólo los hace más fuertes. La técnica de encanto para desarmar un miedo no es resistirse ni negarlo, es básicamente cuestionarlo. No tienen base real, se apoyan sobre supuestos futuros o engrandeciendo malas experiencias pasadas, pero bajo un proceso de análisis y cuantificación finalmente son derrotados. Esa es la forma de hechizar un miedo, simplemente cuestionarlo.
Comprender que nunca tendremos respuestas y certezas para todos los desafíos que enfrentaremos al estar en pareja, porque los futuros probables son infinitos. Hasta el corazón más honesto y perseverante no puede garantizar su amor, porque estaría asegurando como cierta una opción probable entre miles. Pero si podemos comprender y aceptar que necesitamos promesas y compromisos para sentirnos seguros y darlos en cierto grado no es una mentira sino más bien una declaración de voluntad.
Es la voluntad la que se nutre y se construye a diario, mediante la conversación sincera primero con uno mismo y después con el otro, porque si no tengo conocimiento sobre mis propios deseos, sentimientos y pensamientos es imposible pueda ser sincero con otro. Esa es la gran clave esotérica que nos regala la astrología, porque Venus es el planeta del amor pero también es el planeta de la voluntad.
Vencer los miedos que llegan junto con el amor no es cosa de una batalla, tal vez serán compañeros fieles durante todo el camino, como el miedo a la muerte nos recuerda cuánto apreciamos la vida. Somos seres duales por naturaleza y tal vez si aprendemos a utilizar la energía que nos genera podemos aprender a nutrir el amor siempre un paso más. Amar no es un acto de magia ni de biología, amar es un acto de voluntad.
