El presidente ruso Vladimir Putin (68) reconoció este jueves que no se aplicó la vacuna Sputnik V porque están destinadas a personas menores de 60 años. Cuáles son las razones por las que los mayores de esa edad no deberían recibir todavía la dosis.

“Las vacunas que están circulando entre la población general de hoy están destinadas a personas de un determinado grupo de edad, y las vacunas aún no han llegado a personas como yo”, reconoció el líder ruso.

¿Por qué?

Una de las razones por las que esta vacuna está indicada para poblaciones jóvenes se basa en que los estudios clínicos de la Sputnik V se hicieron en un grupo de voluntarios de entre 18 y 60 años. Por lo tanto, está recomendada dentro de esa franja etaria.

A mediados de octubre, el Ministerio de Salud ruso informó que había aprobado ensayos clínicos separados para las personas mayores de 60 años.

Alexander Gintsburg, jefe del Instituto Gamaleya, que desarrolló la vacuna explicó en aquel momento: “La vacunación se aplicó a cierto número de personas de 60, 70 años, tal vez incluso 80. No esperamos nada fuera de lo común, no habrá efectos secundarios adicionales, desarrollarán anticuerpos”.

Sin embargo, advirtió que “la única duda es hasta qué punto los anticuerpos neutralizarán el virus: las personas más jóvenes desarrollan anticuerpos que interactúan muy bien con el virus, mientras que los ancianos desarrollan anticuerpos que interactúan con el virus mucho menos: docenas o incluso cientos de veces menos”.

En ese sentido, el experto indicó que los mayores de 60 años pueden desarrollar los mismos efectos secundarios que las personas jóvenes tras administrarse la dosis. Es decir, aumento en la temperatura corporal, dolor de cabeza y muscular.

Al respecto, Infobae citó al médico infectólogo Eduardo López, quien destacó que las declaraciones del mantario ruso están vinculadas a que todavía no se publicaron los resultados de fase III  donde se contempla a los adultos mayores.

“La vacuna en el estudio de fase III incorpora a adultos mayores que es la fase que liberaron a la prensa pero que no está publicada con los datos. Lo que dijo Putin es verdad pero tendría que haber aclarado que aún faltan esos datos, ya que si esto fuera cierto la vacuna no tendría ninguna utilidad”, resaltó.

Y agregó: “Lo mismo sucede con el resto de las candidatas, por eso en mi opinión los científicos rusos deberían publicar cuanto antes sus resultados de fase III y despejar todas las dudas en torno a la vacuna Sputnik V”.

Los resultados de la Sputnik V

“La eficacia de la vacuna Sputnik V es del 91,4%, según el análisis final del punto de control de los datos obtenidos 21 días después de la administración de la primera dosis”, señaló recientemente el Centro Gamaleya en un comunicado. Y agregó que la eficacia en los “casos graves de coronavirus fue del 100 por ciento”.

“El cálculo se basa en los datos de 22.714 voluntarios que recibieron tanto la primera como la segunda dosis de la vacuna Sputnik V o el placebo, de acuerdo con el protocolo de ensayos clínicos de fase III. En el tercer y último punto de control, hubo 78 casos confirmados de Covid-19”, señalaron los investigadores.

Como ejemplo citan una comparación “entre los casos confirmados de infección por coronavirus” donde se registraron “veinte casos graves” en el grupo que recibió un placebo y “sin casos graves” en el que fue vacunado.

A diferencia de otras vacunas que utilizan nanopartículas para transportar el material genético del virus contra el cual se quiere inmunizar, como las de Pfizer y Moderna, la Sputnik V se basa en adenovirus humanos donde se inserta el gen de la proteína espiga del coronavirus que llevará la información para que el cuerpo produzca los anticuerpos.

Según sus desarrolladores, una de sus principales ventajas de los adenovirus “es la seguridad, la eficacia y la ausencia de efectos negativos a largo plazo”, ya que son utilizados en vacunas desde 1953 y “han sido probados por más de 250 estudios clínicos durante dos décadas”.

La Sputnik V es desarrollada por el Centro Nacional de Investigación en Epidemiología y Microbiología lleva el nombre de N.F. Gamaleya del Ministerio de Salud de la Federación de Rusia (Centro Gamaleya) y el Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF, el fondo soberano de Rusia).

Según el comunicado difundido por los desarrolladores, dentro de las personas que participaron del ensayo clínico “no se identificaron eventos adversos inesperados” y adelantaron que los participantes continuarán siendo monitoreados “durante al menos 6 meses después de recibir la primera vacuna”.