Es cierto que la agenda de noticias internacionales resulta tentadora desde todo punto de vista. A la crisis entre Estados Unidos e Irán se sumó un nuevo capítulo en la ya violentada y ficticia democracia venezolana.
Por lo tanto, la atención está puesta tanto en el desarrollo de los hechos en Oriente Medio como en lo que ocurre con el régimen de Nicolás Maduro. Y no está mal que eso ocurra porque ambos hechos también tienen repercusiones en nuestro país.
Sin embargo, es momento para no desenfocarse y para seguir de cerca lo que ocurre en la política doméstica, a nivel nacional y provincial, porque, si bien es cierto que el nuevo gobierno no cumplió un mes todavía, lo real es que la crisis está lejos de ser controlada. Y, a pesar de los anuncios en materia económica, la inflación, el desempleo y la pobreza siguen siendo deudas pendientes que, por ahora, no tienen una solución a la vista. Solo paliativos.
