A mediados de noviembre del 2012, la Cámara de Diputados aprobó en segunda vuelta y por unanimidad la modificación del Código Penal que introducía el agravante que castiga crímenes que mediaran violencia de género, mediante el inciso 11 del artículo 80, el cual establece la pena perpetua para ese tipo de condenas.

Un mes antes, mientras ese proyecto se debatía, Daniel Alfredo Puma (38) fue condenado a 15 años de prisión por matar en el 2011 a su pareja, Ingrid Ogás Olivares (25), en un juicio abreviado que desarrolló la Séptima Cámara del Crimen, conformada por Gabriel Urciuolo, Belén Salido y Agustín Chacón.

Puma admitió la autoría y lo sentenciaron por el delito de homicidio simple  –que tiene penas de 8 a 25 años– pero, posiblemente, le hubiese correspondido una pena perpetua si el femicidio hubiese estado incorporado al Código Penal. Esa situación le permitió el lunes al hombre acceder a las salidas transitorias, ya que cumplió la mitad de la condena y estaba en condiciones de pedir beneficios.

En medio de las quejas de los familiares de la víctima, que se hicieron presentes con carteles en el exterior de las salas de audiencias del complejo penitenciario Boulogne Sur Mer, la jueza Lucía Motta hizo lugar a la solicitud del defensor Pablo Salinas. El fallo también tuvo el aval del ayudante fiscal Tabaré Azcurra, quien está a cargo de las audiencias de ejecución penal.

Por su parte, el querellante Mariano Tello se opuso al pedido de la defensa y presentó frente a la magistrada una serie de mensajes que Puma les envió a través de las redes sociales a sus hijos desde el interior del penal.

Con esto, el letrado intentó establecer que el hombre no tuvo un comportamiento ejemplar durante su encierro, debido a que daba cuenta de que tenía un teléfono celular, lo que viola los reglamentos carcelarios.

Incluso, en las comunicaciones que mantuvo con sus hijos, Puma les dijo a los chicos –tienen 16, 15 y 11 años– que era mentira que él hubiera matado a la madre y que había sido condenado injustamente.

Por esa razón, se verificó si existía algún tipo de restricción contra Puma con respecto a sus hijos, pero los expedientes que se habían llevado adelante en el Juzgado de Familia estaban archivados, indicaron fuentes judiciales.

Finalmente, la jueza Motta no tuvo en cuenta los argumentos presentados por Tello y le otorgó el beneficio a Puma. El fallo provocó una fuerte indignación en la familia de la víctima, que hasta teme por la integridad de los hijos de Ogás, según aseguraron allegados.

El caso

Corría el 10 de abril del 2011, cuando Puma llevó a su mujer a la Guardia del Hospital Central. Ogás presentaba lesiones en el cuello y se encontraba en estado delicado.

El hombre les explicó a los médicos que había tratado de quitarse la vida al ahorcarse con un alambre que amarró a una viga del techo de su vivienda. En principio, el relato resultó creíble y la causa se comenzó a investigar como un intento de suicidio.

La víctima quedó internada en Terapia Intensiva y permaneció en coma durante cinco días hasta que el 15 del mismo mes dejó de existir.

Tras la muerte, la pesquisa se profundizó y la necropsia que realizaron los profesionales del Cuerpo Médico Forense arrojó que las características de las heridas que presentaba no coincidían con un suicidio y que había sido ahorcada por un tercero.

Además, se encontraron en las manos de la víctima marcas que daban cuenta de que la mujer había protagonizado un forcejeo, es decir, había intentado defenderse para salvar su vida. Todo terminó de cerrar cuando bajo las uñas de la mujer encontraron restos de piel, cuyo cotejo de ADN permitió constatar que pertenecían a su pareja.

Por esa razón, se ordenó la detención de Puma, quien quedó a disposición de la Justicia.

Por otro lado, los familiares de la víctima dieron cuenta de que la pareja convivía bajo un contexto de violencia de género ejercida por Puma. Pese a eso, en el momento no existía el agravante del femicidio en el Código Penal, por lo que sólo se le imputó un homicidio simple.

Tras pasar poco más de un año tras las rejas, el defensor de Puma acordó con la fiscalía resolver el caso mediante un juicio abreviado.