Tal como muchos especialistas han dado a conocer, la pandemia y con ella los largos meses de cuarentena, han llevado a que muchas personas hayan sufrido aumento de peso como consecuencia del mayor sedentarismo y, por supuesto, de la ingesta de alimentos calóricos. ¡Pero no hay por qué preocuparse! Siempre hay tiempo para incorporar hábitos nutricionales que permitan el descenso de peso de forma saludable.

Sin embargo, lo cierto es que las dietas cuestan y a veces, eso de ‘el lunes comienzo’ se queda en solo palabras. Entonces, ¿cómo darse un incentivo para comenzarlas? La respuesta puede ser llevar adelante un Plan Detox de pocos días y nada mejor que iniciarlo el fin de semana ya que tan sólo dos días, puede permitir limpiar y eliminar toda la grasa que haya quedado acumulada en el organismo después de pequeños excesos.
¿Por qué es positivo un Plan Detox?
El cuerpo sufre los efectos de los abusos, como la resaca cuando se ingieren demasiadas bebidas alcohólicas, o también la falta de sueño y, por supuesto, el aumento de peso. De esta forma, resulta posible compensar esta situación, siempre y cuando a partir del lunes la dieta vuelva a ser equilibrada y saludable. De lo contrario, el efecto rebote terminará con cualquier esfuerzo al respecto.

¿Cómo preparar una dieta detox de dos días?
Las recomendaciones básicas pasan por realizar comidas que resulten ligeras, evitar los alimentos excesivamente grasos así como los salados y beber muchos líquidos, fundamentalmente agua. Asímismo, también son muy aconsejables los purés, los caldos a base de verduras, el pescado blanco cocido, el arroz, los yogures descremados y las frutas.
Siendo más concretos, en una rutina alimentaria detox para el fin de semana, se pueden incluir productos como las naranjas, el ananá, el aceite de oliva, el hinojo, las espinacas, los puerros, la remolacha, las zanahorias o el apio.

Para llevar a cabo una dieta detox durante el fin de semana, se puede repetir el siguiente menú durante los dos días consecutivos: en el desayuno un café o un té sin edulcorar, un jugo natural de naranja y una ensalada de fruta fresca; en la media mañana un té verde y un yogur desnatado; en el almuerzo arroz blanco con tomate o ensalada mixta de vegetales, pescado blanco hervido y ananá; en la merienda una fruta; en la cena un caldo o un puré de verduras y una ensalada mixta de frutas.

De esta forma, se obtendrá una dieta hipocalórica y muy ligera que, además, resulta muy llevadera debido a la gran cantidad de opciones que se encuentran entre todas las comidas. Hay que tener en cuenta que es un régimen específico que no debe superar, en ningún caso, las dos jornadas de duración, de lo contrario la persona se puede exponer a terminar desequilibrando los nutrientes que ingiere. Además de esta dieta, será muy buena la oportunidad para ‘mover el cuerpo’ y salir a caminar aprovechando el último fin de semana de agosto.
