“Hace un rato me tomé el 22 rumbo a San Telmo”, comenzó diciendo el usuario “AI” (@aivirue) en su hilo de Twitter que tuvo un enorme éxito. En algo más de diez mensajes el muchacho relató un episodio insólito a bordo de un colectivo.
Es que los asientos del fondo suelen tener debajo incómodos recovecos a los que es casi imposible acceder y, cada vez que algo de valor se nos escapa de las manos, su destino parece señalado hacia allí. En su caso fue el teléfono celular y la historia de la lucha para recuperarlo atrapó a miles en la red social.
Hace un rato me tomé el 22 rumbo a San Telmo. Cuando estaba por sentarme, se me escapó el celular de las manos y cayó abajo de un asiento de la fila del fondo. Metí la mano para sacarlo pero apenas lograba tocarlo con los dedos. No pude.
— ai 💚🍊 (@aivirue) December 20, 2019

