El Ministerio de Seguridad pasó a pasiva a la efectivo de la Policía de Mendoza que recibió un llamado alertando una situación de violencia de género en la casa de los sospechosos donde se produjo el sábado el femicidio de Florencia Romano y no le dio curso correspondiente y este viernes fue citada a declarar para que dé las explicaciones del caso.
La operadora de Centro Estratégico de Operaciones (CEO) fue identificada como la auxiliar Soledad Herrera y terminó separada preventivamente de su puesto de trabajo mientras se desarrolla la investigación administrativa correspondiente en la Inspección General de Seguridad (IGS).
La uniformada tiene 4 años de experiencia en el CEO y 13 en la fuerza policial, confiaron fuentes consultadas por El Sol.
El accionar de la miembro de la fuerza traería graves consecuencias en el organigrama del sector, ya que también podrían ser citados a declarar y luego desplazados a otras áreas de la cartera que conduce Raúl Levrino los jefes de Sala y Audio, supervisores, y hasta el responsable máximo del 911. Todo dependerá de la decisión del director de la fuerza, Roberto Munives.
El fiscal en Jefe de la Fiscalía de Homicidios, Fernando Guzzo, señaló este jueves por la noche después del hallazgo del cadáver de la adolescente de 14 años, que la comunicación se produjo el sábado en la tarde -18.58, concretamente- y la operadora creyó que era una broma, descartando los datos que le estaban aportando sobre lo que sucedía en la vivienda del pasaje Berra, ubicado sobre calle Padre Vázquez.
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Fue uno de los vecinos del sector el que llamó para dar a conocer que se estaba produciendo una pelea en el interior de la propiedad con posibles consecuencias de violencia de género.
La reconstrucción sostiene que la operadora comenzó a solicitar más detalles sobre la situación y dirección exacta y que terminó cortando la llamada al entender que se trataba de una broma, debido a que no le contestaban como pretendía lo solicitado.
“Iniciamos el expediente y tenemos copia de la llamada, la operadora es una mujer y ya la identificamos. Al parecer tuvo un entredicho con la persona que llamó y dio aviso de esta situación porque no encontraba la dirección que se denunciaba”, afirmó, por su parte, el titular de la IGS, Marcelo Puertas.
Puertas aclaró que el deber de la uniformada era armar un suceso y además volver a llamar para establecer qué estaba ocurriendo en el citado domicilio.
Florencia Romano fue asesinada entre las 18.58 y las 19.17 del sábado, justamente entre cuando ingresó el llamado al 911 y apagaron el celular de víctima.
Debido a esto, fuentes policiales entendieron que la operadora del CEO debería haberle dado curso a la llamada y enviar una movilidad hasta la zona para que uniformados de calle para corroborar la denuncia que se había realizado.
