Dos guardias de seguridad de una finca de Maipú pasaron a la cárcel el martes acusados de matar a un joven por robar duraznos. El cuerpo del joven, llamado Sergio Alaniz (22), fue hallado el sábado en el interior de la propiedad que vigilaban los sospechosos, en la que se secuestraron armas de fuego. Los investigadores descartaron por completo un caso de legítima defensa, debido a que la víctima no portaba ningún tipo de arma.
Los detectives destacaron que Alaniz entraba para sustraer los duraznos de la melesca, es decir, que se trataba de frutos pequeños que en ocasiones ni siquiera son cosechados y terminan echarse a perder.
Tampoco se pudo acreditar que la víctima haya enfrentado de alguna forma a los vigilantes privados. Incluso, el cadáver presentaba un escopetazo en el sector lumbar izquierdo, por lo que posiblemente le hayan disparado mientras intentaba escapar, indicaron fuentes allegadas al caso.
En el lugar se incautaron dos escopetas, una de las cuales –calibre 16– habría sido utilizada para ultimar al joven, según arrojaron los peritajes de balísticas realizados, agregaron. Además, uno de los cuidadores, identificado como Alejandro Agüero, quedó sindicado como el autor del disparo.
Los guardias se abstuvieron a declarar en el expediente que lidera el fiscal de Carlos Torres, quien los imputó por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y ordenó su traslado a un penal provincial.
El caso tuvo su inicio con una denuncia de paradero que se efectuó el miércoles 8 en la Oficina Fiscal Nº 10 de la Comisaría Décima, en la que familiares de Alaniz indicaron que llevaba varias horas sin ser visto en su casa de la manzana F del barrio Libertad.
Durante las primeras horas de la investigación, poco se supo sobre el joven, aunque había trascendido que estaba moviéndose junto a su primo por la zona de Coquimbito. De una finca ubicada en ese distrito “sacaban” duraznos para venderlos en las calles.
En una de las últimas ocasiones que los jóvenes ingresaron el jueves a la finca Ruano, de calles Zanichelli y Urquiza, todo había transcurrido con normalidad. Pero unas cuatro horas después, ya durante la noche, Alaniz volvió a entrar en soledad y jamás salió.
Ante esa situación, la familia del chico fue alertada y estos pusieron al tanto de lo sucedido a la Justicia. Por esa razón, los parientes iniciaron el sábado una búsqueda en la propiedad rural junto a personal de la División Búsqueda de Personas, perteneciente a Investigaciones, y Cuerpo de Canes.
Fue así que alrededor de las 13 se halló en el interior de ese terreno el cadáver entre las malezas. A primera vista, se notaba que llevaba algunas horas sin vida y que presentaba una herida de arma de fuego en la zona lumbar.
Posteriormente, las averiguaciones arrojaron que dos guardias privados habían estado trabajando la noche que el muchacho ingresó a la finca, por lo que ambos quedaron demorados a disposición de Torres. Con el pasar de las horas, la situación de ambos se fue complicando al punto de terminar imputados y tras las rejas.
