Los hermanos Fernando y Matías Jara todavía no pudieron hablar de lo que pasó el domingo 26 de enero, cuando mataron a golpes y puñaladas a su padre Orlando delante de sus vecinos en Zapala. Además, Fernando le cortó la cabeza y se sacó una selfie que le envió a un amigo.
Están alojados en la vivienda de una amiga de la familia, donde cumplen prisión domiciliaria. Sin tobillera electrónica, una discreta presencia policial se encarga de vigilar que los Jara no salgan de la casa bajo ningún concepto.
Solamente están autorizados a visitarlos su madre Hilda, sus hermanos Diego y Giuliana, y su tío Belarmino, hermano de Orlando, el hombre que dijo al otro día del hecho “yo perdono a mis sobrinos”.
Según los familiares, a los acusados del conmocionante crimen en Neuquén, “les cuesta comer y lloran mucho”.
Aparentemente, recuerdan “pantallazos” de lo ocurrido hace más de una seman, luego de una fuerte discusión con su padre.
Fernando (27) y Matías (21) están acusados de homicidio calificado, que tiene una pena de prisión perpetua.
