No todo es color de rosa en la vida de un deportista de elite. Los viajes, las presiones, el hecho de estar lejos de la familia y de los amigos, son un obstáculo a sortear. Sobre todo, si se trata de un deporte individual, como lo es el tenis. 

Francisco Bahamonde era una de las más grandes promesas del tenis mendocino. Con tan sólo 14 años, en el 2011, fue noticia por tratarse del argentino más joven en sumar puntos para el ranking ATP. Su carrera parecía estar encaminada, pero la competencia lo superó. Más allá de los éxitos dentro de la cancha, sentía que el ritmo de vida que propone la carrera de un tenista profesional no lo conformaba.

“Me canse de viajar tanto y por eso por ahora no tengo ganas de volver al circuito. Estoy estudiando en Mendoza y abriéndome un poco”, contó Francisco en el comienzo de la charla con El Sol. 

Más allá de que ama el tenis y de que su idea es no soltar la raqueta, tiene muy en claro sus metas y sus objetivos. Y en su cabeza, no está retomar la actividad profesional: “Por ahora no tengo intenciones de retomar el circuito ATP. Se me hizo muy duro los últimos años de competencia. Era todo muy loco: torneos importantes, contratos, presiones y yo era sólo un chico”.  Pero, reconoció que todo eso “me ayudó mucho a madurar y enfrentar todas las situaciones que se me presentan en la vida, de otra manera”.

Ahora, el día a día pasa por su familia, sus amigos y el estudio y como él asegura, todo esto le sirvió para sentirse una persona “más normal”. 

 

“Dejar la competencia fue un cambio rotundo, nunca había estado tanto tiempo en mi casa, con mi familia, con mis amigos, es todo muy distinto. Me siento mas normal”, aseguró, Panchito.

Contó, además, que “hoy estudio Administración de Empresas. Me fue muy bien en el primer semestre y aprovechando las vacaciones de invierno me vine a Estados Unidos a jugar algunos torneos. La idea no es desprenderme cien por cien del tenis, pero no estoy para dedicarle lo que necesita un tenista profesional. De todas maneras quiero tratar de sacarle algo de jugo a todos los años que me rompí el lomo”.

Dejar el tenis profesional fue la decisión más difícil de sus cortos 20 años. Arrepentirse de ella sería una posibilidad, aunque Pancho no lo piensa. “No sé si puedo llegar a arrepentirme. Sólo pienso en que la estaba pasando muy mal y ahora estoy mucho mas tranquilo y mejor. Ganaba partidos torneos pero sufría”, reconoció.

Y agregó: “Yo creo que todos los tenistas sufren de estar lejos de casa desde tan chicos. Quizás algunos lo manejen mejor, yo no pude”.

Ahora, Bahamonde se encuentra en Estados Unidos para disputar unos torneos que organiza la federación de ese país: “Voy a jugar cuatro torneos que organiza la Federación de Estados Unidos. Estoy en Las Vegas, en la casa de mi entrenador (Sten Van Beurden), que es el mismo que me entrenaba en Mendoza y que se vino a vivir acá. Ahora me invitó y me vine dos meses a entrenar a su Academia y a jugar una serie de torneos que empiezan el viernes”. 

Y completó: “El primero de ellos es en Newport Beach, en California, después hay dos torneos que son en Tacoma, en Washington, y el último es de nuevo en Newport. Todos estos torneos son por plata, el campeón gana entre 2000 y 5000 dólares. La idea es jugar esos cuatro torneos y que me vayan lo mejor posible. He estado entrenando bastante duro. Después de estos torneos, vuelvo a Mendoza”.

Por último, reconoció el apoyo de su familia tanto en los buenos momentos, como en este cambio de vida, alejado del circuito: “Siempre me apoyaron y ahora más que nunca después de una decisión tan difícil”.