La Justicia liberó a los guardias de seguridad Omar Agüero y Joaquín Funes, acusados de matar a un joven por robar duraznos hace casi tres semanas en una finca de Maipú.

Pese a que el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello –está subrogando a su par Carlos Torres– pidió la prisión preventiva para ambos, la jueza Eleonora Arenas no hizo lugar. Esto porque en la instrucción aún no se logró determinar quién disparó la escopeta utilizada para quitarle la vida a Sergio Alaniz.

Según la magistrada, la víctima fue ultimada de un escopetazo, por lo que se utilizó una única arma y el autor sólo puede ser uno de los dos imputados. Eso pese a que, tras las detenciones, fueron acusados como coautores.

Arenas considera que no existen elementos suficientes para sostener la autoría de Agüero y Funes, contaron fuentes judiciales.

Por esa razón, se debe aguardar los resultados de los hisopados a la escopeta y los cartuchos secuestrados, con los que esperan obtener material genético que identifique al autor del disparo.

A través de ese cotejo, cuando Torres retome las actividades tras la finalización de la feria judicial, deberá determinar cuál de los dos sospechosos gatilló el arma, por lo uno de ellos se mantendrá en libertad y el otro volverá a la cárcel, estiman los detectives.

Esto a menos de que se demuestre una participación necesaria o una coautoría mediante nuevas pruebas, explicó una fuente consultada.

El caso

Alaniz, de 22 años, dejó de ser visto en su casa de la manzana F del barrio Libertad de Maipú el miércoles 8 de este mes. Debido a que con el pasar de las horas sus familiares no tenían noticias sobre él, radicaron una denuncia de paradero en la Oficina Fiscal Nº 10 de la Comisaría Décima.

El viernes de esa semana, los parientes del joven recibieron el dato de que había estado moviéndose junto a un primo por la zona de Coquimbito, en la que estaban robando duraznos en una propiedad para luego venderlos en las calles.

No obstante, durante la noche de ese día Alaniz volvió a ingresar en soledad a la finca y su primo nunca más se encontró con él. Ante eso, le alertó a la familia del chico y estos a los detectives del caso.

El sábado, los parientes de la víctima iniciaron rastrillajes con personal de la División Búsqueda de Personas y Cuerpo de Canes en la finca Ruano, de calles Zanichelli y Urquiza, donde había ingresado.

Alrededor de las 13 de ese día se halló en el interior de ese terreno el cadáver de Alaniz entre las malezas. El mismo presentaba una herida de arma de fuego en la zona lumbar.

Posteriormente, mediante las averiguaciones se logró establecer que la noche que la víctima ingresó a la propiedad habían dos guardias de seguridad cuidando el lugar, por lo que fueron aprehendidos. Además, se secuestraron dos escopetas, una de ellas calibre 16, que habría sido utilizada para dispararle al joven.

Con los primeros avances en la pesquisa, el fiscal descartó una posible legítima defensa, principalmente porque la víctima no iba armada a robar. Además, se trataban de duraznos la melesca, es decir, frutos pequeños que no se cosechan y, por lo general, se terminan echando a perde.