Josep Maria Bartomeu, presidente del FC Barcelona, admitió que estaría dispuesto a dejar su cargo como máximo dirigente del club catalán si así pudiera facilitar la continuidad del capitán del equipo, el argentino Lionel Messi.

Según publicó la TV3 española, Bartomeu aceptaría dar un paso al costado y dejar que su junta directiva finalice el mandato, sin convocar a elecciones anticipadas, si Messi afirmara públicamente que el problema es el presidente del “Barça”.

Hace dos días, Messi envió al Barcelona un burofax (una carta documento) en la que presentó sus intenciones de irse del club.

Sin embargo, desde la directiva del Barcelona dicen que el futbolista rosarino, de 33 años, debería comunicar públicamente sus razones para dejar el club al cual llegó desde Rosario cuando tenía 13 años.

La mala relación de Messi con Bartomeu viene de lejos y se vio como uno de los motivos que llevó al argentino a mandar el martes el burofax informando su intención de irse. Por ese motivo el presidente “culé” dejó trascender sus intenciones de correrse para facilitar que Leo se quede en el club catalán “si el problema es Bartomeu”.

De todas maneras Bartomeu busca reunirse con Messi para que desista de su intención de marcharse del club, que defenderá su patrimonio. Es decir que hará valer el contrato vigente hasta 2021, con una cláusula de rescisión de 700 millones de euros.

En ningún caso dejará marchar gratis al rosarino que, a través de sus abogados, envió el martes un burofax pidiendo la marcha inmediata acogiéndose a la interpretación de una cláusula de salida al final de la temporada.

El equipo legal de Messi interpreta que el plazo del 10 de junio escrito en el contrato no es válido ya que la temporada se extendió a raíz de la pandemia y terminó recién el 14 de agosto, con el histórico 2-8 en la Champions ante Bayern Munich. Por eso el argentino entiende que estaba en el plazo de los 10 días posteriores al final de la campaña cuando se envió el famoso burofax.