El Equipo de Abordaje de Abuso Sexual (EDeAAS) del Ministerio Público Fiscal de Mendoza ya tiene todos los turnos dados hasta el 3 de abril. La fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual o las oficinas fiscales son quienes requieren que se realice la pericia con respecto a un determinado caso de abuso. A raíz de las denuncias que toman estado público, como el caso de Thelma Fardin y Juan Darthés, es que las víctimas se animan a exteriorizar alguna situación vivida. Si bien los mendocinos se están animando a “hablar” el porcentaje de denuncias aún es muy bajo.

El EDeAAS brinda turnos según el requerimiento de la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual o las Oficinas Fiscales, es decir, los ámbitos donde se realizan las denuncias. Estos, a su vez, los entregan teniendo en cuenta la gravedad del caso. Además, a las citas pactadas se les suman los casos urgentes.

Durante los primeros tres meses del 2019, esta dependencia ya dio más de 550 turnos, que podrían alcanzar los 600 si se tienen en cuenta las urgencias.

En diciembre este equipo trabajó con 12 turnos diarios, con urgencias incluidas, en el Gran Mendoza. Durante enero, son aproximadamente 8 los casos diarios (por el receso están trabajando menos profesionales), mientras que en febrero y marzo ascienden a 10 por día.

Según explicó Francisco Izura, psicólogo, encargado del EDeAAS, desde la fecha hasta el 3 de abril ya están cubiertos todos los turnos. Esto se debe a la magnitud de la problemática de los delitos contra la integridad sexual y a los hechos que se recepcionan en los organismos pertinentes.

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Si bien el profesional destacó que aún es muy bajo el porcentaje de denuncias sobre este tipo de casos, se exponen un 10% o 15% de los abusos ocurridos, cuando uno de estos delitos toma estado público surgen personas que se animan a relatar su experiencia. En ese sentido agregó que en la provincia “se está hablando, se está contando más”.

En referencia a esto, destacó que en el ámbito privado, junto con otros colegas, han dado cuenta de que son cada vez más los pacientes que se animan a contar “20 o 30 años después un caso de abuso en su niñez”.

“En la medida que se producen estas explosiones a nivel sociedad también requiere abordajes más cuidadosos”, explicó y recordó el caso de abusos en el instituto Próvolo. “Fue otra situación que marcó, como un caso bisagra. A partir de ahí surgieron denuncias en otras instituciones religiosas. Cuando la Justicia da respuesta de forma adecuada, hay otras personas que se animan a hablar”.

Con respecto a la repercusión de la denuncia realizada por Thelma Fardin contra Juan Darthés destacó que este fenómeno, “estos casos de visibilizaciones se promueven una mayor cantidad de denuncias. El día posterior a que saliera a la luz tuvimos cerca de 40 turnos nuevos solicitados, al día siguiente otros 40”, sostuvo Izura.

Cómo trabaja el equipo

Este equipo, dependiente del Ministerio Público Fiscal, trabaja en base a la búsqueda de la prueba y realiza diferentes procedimientos según se trate de niños o adultos. Según detalló el referente del EDeAAS, se trata de un trabajo “muy fino” debido al tenor de los casos que requiere “respetar, acompañar y entender los tiempos” de la víctima.

En el caso de los menores se lleva a cabo una primera entrevista para constatar si se encuentra en estado de declarar ante una cámara gesell. Luego viene la instancia de la cámara gesell y finalmente la pericia, que concluye con el informe pertinente.

En tanto, con los adultos se realiza una entrevista en profundidad y luego la pericia. Aquí se tienen en cuenta “cuestiones más estructurales, rasgos de personalidad, se amplía lo que ya se ve durante la entrevista”.

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“Si bien la función nuestra es una cuestión del orden de la investigación psico legal, también es evitar la revictimización y generar un vínculo con el niño o adulto de mucha confianza y de una referenciación diferente tanto para uno como para el otro”, detalló.

Además agregó que la especialidad del equipo se basa en “poder hacer ese cálculo de los tiempos en que una persona, un niño o adulto, puede contar, teniendo cuidado en cómo vamos a preguntar y el tipo de intervenciones”.

En el caso de que el equipo considere necesario que la víctima requiera acompañamiento terapéutico luego de su intervención (suelen ser entre dos y cuatro turnos por paciente para poder elaborar el informe) realizan las correspondientes recomendaciones, dejando expuesta la necesidad de tratamiento para esa persona.

A través de estas pericias se busca determinar si existió o no la situación de abuso denunciada. En el caso de los menores destacó que es muy alto el porcentaje de veracidad de los hechos “un 95% de lo que cuentan es así”.

Con respecto a los adultos explicó que se trata de un terreno más ambiguo, donde “se ve fundamentalmente si ha habido consentimiento o no en el caso de un encuentro sexual que denuncian que fue forzado, por ejemplo”.