Para desagrado de las personas que no se llevan bien con los arácnidos y las víboras, existe un aumento de estas criaturas en la provincia en las zonas pobladas. Las causas, sin embargo, se deben principalmente a las actividades de la población.
El aumento puede ser advertido por vecinos de distintas zonas, la mayoría en las áreas más cercanas a la montaña. Según precisó el director del Observatorio Salud Publica y Problemáticas de Consumo y jefe del departamento de Toxicología de la provincia, Sergio Saracco, en los días de calor ocurre la mayor cantidad de encuentros con estos artrópodos.
“La gente está más tiempo al aire libre y utilizando menos ropa y calzado. Mientras, el calor hace más activos a estos animales y arácnidos”, explicó. En meses más invernales, los accidentes suelen ocurrir con los especímenes que prefieren habitar dentro de las casas.
“La mayoría de los casos de mordeduras van de octubre a marzo, pero la presencia de los arácnidos y las víboras es cada vez mayor”, señaló. En el caso de las arañas, las más venenosas en territorio mendocino son las loxosceles, conocida como araña de los rincones, y la Latrodectus, comunmente llamada viuda negra.
Por otro lado, la víbora más peligrosa por estas tierras es la yarará. “Estas son más fáciles de encontrar en el Pedemonte: el Challao, Luján; por esas zonas”, remarcó Saracco. En el caso de los escorpiones, el Tityus trivittatus es el único que podría causar problemas graves en la salud, pero las características del veneno en la zona cuyana todavía no son preocupantes.
Las causas
Entre los motivos de los aumentos de estas poblaciones entre los humanos, figuran principalmente dos: el cambio climático y el avance de las construcciones sobre el pedemonte.
Según precisó el profesor médico veterinario Manuel Godoy, quien enseña sobre Epidemiología y Salud Pública, la presencia se debe fundametalmente al aumento de las precipitaciones. “Ocurrió mucho el año pasado. Cuando hay mucha agua en poco tiempo, vemos que estas criaturas llegan con mayor frecuencia”, indicó.
Godoy señaló que, dado que la gente se asusta, se mata con frecuencia a animales que no quieren estar tampoco ahí, como la culebra ratonera. “Es mejor avisar a la municipalidad y que ellos se la lleven a quitarles la vida”, explicó.
Además, el veterinario explicó que el avance sobre el pedemonte “introduce el hábitat humano en el territorio de las arañas”. A su vez, ambos factores se encadenan: construir sobre el Pedemonte es uno de los factores señalados por los expertos por los que las lluvias llegan con más fuerza al llano, arrastrando a estos “bichos”.
Por su parte, Saracco agregó que especímens como la Viuda Negra entran en mayor actividad cuando el barrio es nuevo. Sin embargo, con el tiempo prefieren retirarse a lugares menos afectados por el hombre.
“En caso de picaduras, los menores de 14 años deben dirigirse al Hospital Notti y los mayores al Lencinas. De no ser posible, hay que ir al hospital de cabecera de cada región, donde se tiene los sueros para estos casos”, añadió.
El director del Hospital Lencinas, Marcelo Barcenilla, añadió que a pesar de estos avistamientos, en lo que va del año hay menos casos que en el 2017. “Tenemos picaduras de arañas, pero ninguna de gravedad, todas leves”, añadió.
