La Justicia condenó este jueves a 16 años de cárcel a Mario Exequiel Salas Cracco (26) por el robo y asesinato de Miguel Núñez Bruna (75), ocurrido en abril de 2019 en Guaymallén. El detenido había sido hallado culpable el miércoles por un jurado popular, veredicto que le permitió esquivar una sentencia por prisión perpetua, ya que había llegado al debate imputado por homicidio criminis causa.

Los doce ciudadanos no consideraron esa calificación que le había impuesto la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien estuvo a cargo de la instrucción. Al contrario, se inclinaron por el robo agravado por el uso de arma en concurso ideal con homicidio simple, una de las posibilidades que había planteado la defensa.

La representante legal de Salas, Gabriela Massad, también había solicitado un veredicto de culpabilidad por homicidio con emoción violenta, pero esa calificación tampoco fue tenida en cuenta el jurado.

Así las cosas, se pasó a la audiencia de cesura, realizada este jueves, en la que el juez Marcelo Gutiérrez del Barrio debía imponer la pena correspondiente, que iba de 8 a 40 años de prisión.

Durante la sesión, el jefe de fiscales de Homicidios, Fernando Guzzo, solicitó un castigo de 25 años de cárcel para el acusado. Para esto, resaltó que el hecho por el que fue hallado culpable fue “extremadamente violento” y que la víctima tuvo “escasa oportunidad de defensa”.

También destacó que Salas se aprovechó de la relación de confianza que mantenía con Núñez desde hacía siete años para concretar “una venganza premeditada”.

En tanto, la defensa pidió al magistrado que su representado fuera condenado a 8 años de cárcel, ya que imponerle “muchos años de encierro no resolverá su situación”. Por eso, exigió una pena corta con talleres o tratamientos que lo ayuden a controlar sus impulsos, señaló la letrada. 

Finalmente, el juez se inclinó por una pena intermedia entre ambos pedido, la cual unificó con los 6 meses de prisión en suspenso que había recibido Salas en 2017 por una causa de violencia de género contra su actual pareja y madre de sus tres hijos.

El caso

El asesinato de Núñez tuvo lugar la madrugada del viernes 19 de abril de 2019 cuando, alrededor de la 1, un llamado a la línea de emergencias advirtió sobre gritos y golpes en su domicilio de calle Severo del Castillo, en Puente de Hierro.

Efectivos fueron desplazados hasta la vivienda y al llevar divisaron a un individuo que salió corriendo con un cuchillo en la mano.

A los pocos metros, los uniformados lograron reducirlo y aprehenderlo. En su poder, el sospechoso tenía el arma blanca, que estaba repleta de sangre, y una serie de elementos que habían sido sustraídos de la vivienda de la víctima: 15.260 pesos en efectivo, un juego de llaves y un celular.

Salas admitió frente a los policías que le había propinado “un par de puñaladas al viejo“. Cuando el personal se dirigió a verificar, encontraron la puerta cerrada con llave. Al abrirla, dieron con el cadáver de Núñez, quien había recibido 14 puñaladas y murió por un shock hipovolémico, es decir, se desangró.

En principio, todo indicaba que se había tratado de un asalto al azar. Pero luego se demostró que existía una relación entre Núñez y Salas, ya que la pareja de este último había trabajado para el jubilado.

Al parecer, la víctima mantenía una relación íntima con la novia del autor, la cual había sido descubierta por Salas por aquel entonces. Por ese motivo, se produjo una discusión alrededor del embarazo que cursaba la joven, el cual Núñez se atribuyó.

La situación habría provocado la furia de Salas, quien atacó con vehemencia a la víctima con un arma blanca, de acuerdo con la pesquisa.

Ese contexto que se plasmó a través de testimonios en el debate, fue clave para que el jurado popular descartara que Salas había matado al jubilado con el objetivo de alcanzar la impunidad en el robo, motivo por el cual estaba imputado por homicidio criminis causa.

Incluso, la defensa aseguró en varias oportunidades que los elementos fueron robados tras el ataque letal.