Facundo Alessandro Medina (18) fue detenido hace una semana por el doble crimen del barrio Santa Teresita de Las Heras, ocurrido a fines de noviembre del año pasado, que tuvo como víctimas a Daniel Ezequiel Kelo Roldán (22) y Alexis Alejandro Corzo (15).

Tras su captura, sus abogados –Francisco Castro y Pablo Teixidor– presentaron una serie de pruebas que lo desligan del hecho de sangre y pidieron que se transforme en testigo de la causa, liderada por el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello.

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La versión del acusado sostiene que en el momento en que las víctimas fueron atacadas a balazos –otros dos jóvenes resultaron heridos– estaba haciendo un afiche con una compañera de la secundaria, el cual presentó al día siguiente en el colegio.

Ese trabajo práctico fue presentado en el expediente con una serie de mensajes de WhatsApp que Medina intercambió con otra alumna de su curso. Incluso, la profesora de la materia se presentará a declarar.

En el expediente también están imputados y tras las rejas los hermanos Maximiliano Horacio y Franco Jesús Villalba Quiroga, apodados Cara de Loco y Macaco, presuntos integrantes de gavilla familiar Los Canavis, sindicada por detectives policiales por la venta de estupefacientes y diversos delitos en la zona.

Este último es amigo de la infancia de Medina y hasta compartieron un asado horas antes del doble asesinato, pero el chico, luego se habría retirado a su casa para juntarse con su compañera.

Según los defensores de Medina, su cliente fue invitado alrededor del mediodía por el Macaco, ya que estaban celebrando el cumpleaños de su sobrino. Tras almorzar, se dirigieron hasta el quincho de la familia Villalba Quiroga, que tiene en otra propiedad de la barriada.

Mientras estaban en ese lugar, se escuchó una serie de detonaciones de arma de fuego y al instante le llegaron varios mensajes de WhatsApp al Macaco, en los que le advertían que Rodrigo el Bebe Cruzate, un conocido malviviente con el que los hermanos están enfrentados, había disparado contra la casa de su padre, de acuerdo con la declaración de Medina.

Esa situación provocó la ira de los hermanos Villaba Quiroga, quienes fueron a buscar una mochila con unas 4 o 5 pistolas calibre 9 milímetros y las comenzó a repartir entre sus amigos, a la orden de “vamos a hacer bosta al Bebe”, agregó.

Fue en ese momento cuando la madre de Medina llegó hasta el quincho de Los Canavis para buscarlo porque tenía que juntarse con su compañera de la escuela para hacer un afiche sobre la historia de la Independencia. Al retirarse, el joven observó que llegó hasta el lugar una camioneta utilitaria blanca –similar a la utilizada por los autores–, pero no vio quiénes subieron a la misma.

Pasadas las 20, las detonaciones de arma de fuego volvieron a escucharse en el barrio. En ese momento, Medina salió a la vereda y le preguntó a un amigo qué había ocurrido, y este le respondió que hubo un ataque armado en las cercanías.

Efectivamente, en calles Libertad y Albox, sujetos a bordo de una Fiat Fiorino blanca dispararon contra un grupo de jóvenes que estaba en una esquina, lo que dejó cuatro heridos.

Las víctimas fueron trasladadas al Hospital Carrillo; perdieron la vida, a los pocos minutos, Roldán y Corzo, quienes recibieron los impactos en el pecho. En tanto, Mauro Nicolás Aguirre (25) y el Bebe Cruzate (21) resultaron con lesiones en un costado del tórax y el brazo izquierdo, respectivamente, pero quedaron fuera de peligro.

Tras el hecho, tres chicas que estaban acompañando a las víctimas señalaron al Macaco y al Cara de Loco como los autores. Aunque en las últimas semanas estas mismas declarantes no los reconocieron durante una rueda de personas, más allá de haberlos mencionado desde un principio en el expediente.

Ante esa medida negativa, para la fiscalía, la defensa de los Villaba Quiroga solicitó el cese de la prisión preventiva, cuya audiencia se postergó ante la reducción de actividades en la Justicia por la pandemia del coronavirus (COVID-19).

Amenazada de muerte

Tras ser detenidos los Villalba Quiroga, los padres de estos visitaron a la madre de Medina. El matrimonio la intimidó para que su hijo se hiciera cargo del asesinato, a modo de agradecimiento por un favor que le habían hecho al joven, denunció la mujer.

La pareja también le dijo que su hijo “iba a safar” porque era menor de edad cuando ocurrió el doble crimen. Pero, ante la negativa de la progenitora de Medina, estos la amenazaron de muerte, de acuerdo con la presentación que hizo en la Justicia.

La mujer debió abandonar su vivienda para proteger su vida, según sus defensores.