Están ocurriendo ocurrencias que antes no ocurrecían. Dice Rubén Blades: “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Pues nos están atacando cosas que sorprenden. Las denuncias de Cazabán, por ejemplo que nos refrescó la historia del Manzano histórico y quiso dar muestras de que el gobierno se ha puesto las Vilas, perdón, las pilas. Las campañas de Godoy Cruz y de la Lepra, que nos sorprenden por escasas. Uno siempre quiere que los equipos de la provincia jueguen bien y, de ser posible, ganen. Pero, a veces, ganar se vuelve algo más lejano que Malargüe y, entonces, uno se siente para la misma misma. Sorpresas, sorpresas. Pues bien, entre ellas: llovió en Mendoza. ¿Qué tal? Vaya el acontecimiento para desdecir a aquellos que sostenían que en Mendoza no iba a llover nunca más, para aquellos que se la agarraban con el Instituto Meteorológico y nuestro querido Pedro Maza, culpándolos por la falta de precipitaciones pluviales. Llovió y en algunos lugares la lluvia fue bastante intensa.

   ¡Por fin, loco! Es la segunda vez en el año que llueve como tiene que llover, con todas las ganas, con gotas que más que gotas son chorros. Chau polvillo mal habido que andaba pululando por nuestro aire menduco y que propiciaba alergias persistentes, estornudos jocundo y toses que se tosían hasta con los tobillos. Chau sequía, esa que nos devastó los campos y que hizo que murieran tantos animales. Los ruegos dieron resultado, la Virgen de la Carrodilla resultó premiada por su mediación, San Vicente hizo lo suyo, los ruegos de todos los menducos fueron escuchados. Qué llueva, que llueva, la vieja está en las Cuevas, que llueva aquí en el Valle, en Maipú y en Lavalle. Y además, por si fuera poco, refrescó, che.

   Ahoran dan ganas de vivir. Anoche dormí tapado con una frazada. ¡En pleno diciembre! ¿Ven? Después despotrican contra el gobierno, diciendo que no hace nada ¿Y esta lluvia qué es, ah? Llovió en Mendoza. Parece una noticia común, simple, pero fue una buena sorpresa. Me encontré con Papá Noel en una esquina de la Peatonal y me dijo: “Que siga fresquito así no me pesa tanto el traje al laburar. Bueno, laburar es un decir, porque con la poca guita que tienen los mendocinos creo que este 25 voy a laburar muy poco”.