Mientras 6 de cada 10 argentinos no está de acuerdo con incorporar el lenguaje inclusivo, en la Universidad Nacional de Cuyo son dos las Facultades que admitieron su uso. Se suman a una corriente que se replica en otras casas de estudios del país para sus producciones académicas.
Primero fue la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y ahora la de Educación. De esta forma, los estudiantes y profesores podrán escribir y decir palabras como “todxs”, “chiques” o “alumn@s” en las conversaciones diarias, exámenes, monografías, tesis y trabajos en general.
“El lenguaje es una herramienta que expresa y construye realidades”, indicó Marta Abate, directora del Instituto de Educación Sexualidad y Derechos de la UNCuyo, quien afirmó que con esta medida se promueve la inclusión de la sociedad en su conjunto y a quienes escapan del binario masculino- femenino.
A nivel nacional el debate sigue teniendo voces a favor y en contra. Según un estudio de la consultora Adecco Argentina, el 59% de los encuestados se mostró en desacuerdo en que se emplee el lenguaje inclusivo, ya sea en su trabajo como a nivel general. Sin embargo, el 44% reconoció que se sintió alguna vez discriminado.
A la hora de hablar sobre educación, 7 de cada 10 consideró que educar a los niños y jóvenes acerca de la sexualidad y el respeto por la diversidad sexual desde una temprana edad llevará a la naturalización del tema en el futuro.
En este sentido, la licenciada en Letras e investigadora del CONICET, Fabiana Grasselli, opinó sobre el avance que logró la UNCuyo con esta medida y que sirve para avalar las demandas del colectivo LGBTIQ+ y del feminismo: “Es importante como gesto simbólico y por la materialidad que tiene porque la realidad te da la posibilidad de vibrar esas luchas ideológicas con otras espaldas”.

Se usa aunque haya resistencia
Más allá de la resistencia, en la calle, en grupos de amigos, en las escuelas, universidades y por WhatsApp se habla o escribe de esta forma, aunque se haga a modo de broma.
“Se usa y paulatinamente más. Al igual que se emplean otras palabras que no son las originales del lenguaje español; muchas de ellas son extranjeras o adaptaciones. Frecuentemente usamos el término ‘spoilear’ o ‘freezar’ y no tenemos mayores inconvenientes. No lo negamos ni armamos una gran polémica”, sostuvo Abate.
Para la licenciada en Psicología y especialista en Docencia Universitaria, la Real Academia Española va aceptando términos de acuerdo al uso cotidiano que se vaya instalando. “El lenguaje es una práctica social, es dinámico y se transforma constantemente.
El reemplazo de la “o” por la “e” y la “x” o el “@” (en los textos escritos) busca terminar con el lenguaje ginope o sexista y según explican los lingüistas podría ser aceptado en un futuro por la RAE, ya que la lengua tiene un “potencial” inimaginable.
Bajo la misma órbita Grasselli comentó que independientemente si estos términos se encuentran o no en el diccionario, hay un impulso en la sociedad y se usa como una especie de “bandera” con contenido político e ideológico que lo vincula a las luchas feministas, al pedido por la legalización del aborto y a visibilización de las mujeres en las disidencias sexuales.
En todo el país hay 7 Universidades que aprobaron esta forma de expresión: la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), de Chubut; la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA); Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR); la Universidad Nacional de Córdoba (UNC); la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), las facultades de Arte y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional del Centro de Buenos Aires y las facultades de Educación y Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo en Mendoza.

La discriminación
De acuerdo con el estudio de la consultora, más de la mitad de los argentinos estimó que el país está preparado para la inclusión del colectivo LGBTIQ+. Por otro lado, el 57% de los encuestados consideró que la mayoría de las personas que conoce, dentro de su entorno personal o en el trabajo, son inclusivas.
Por su parte, el 52% dijo que sumar el lenguaje inclusivo al ámbito laboral no ayudará a la disminución de la discriminación y la inclusión de personas con identidades no-binarias.
“Creo que hay resistencia en la aceptación más que nada porque cuestiona ciertas realidades. Discutimos el uso de un lenguaje que pretende que en lugar de que usemos el masculino o el femenino como dos únicas alternativas, usemos una tercera variante que incluya a todos sin distinción”, dijo la psicóloga.
Y recalcó : “Lo que está costando mucho es la inclusión y la aceptación de que en realidad los seres humanos no estamos distribuidos en dos categorías. Hay otras identidades y otros géneros que no se incluyen en estas alternativas y por lo tanto si no los incorporamos de alguna manera, y una de ellas es el lenguaje, quedan excluidos, han estado a lo largo de la historia excluidos”.
El Consejo Directivo de la Facultad de Educación de la UNCUYO aceptó la iniciativa para acompañar las transformaciones de la sociedad y garantizar derechos en temas de género y diversidad.
En octubre de este año, además, se creó el Instituto de Educación, Sexualidad y Derechos de la Facultad de Educación de la UNCUYO que busca conformar un espacio interdisciplinar de estudio, formación y desarrollo de conocimientos referidos a Educación, Sexualidad y Derechos.
Uno de sus objetivos principales es contribuir al cumplimiento de lo establecido en la Ley 26.150 y los lineamientos curriculares respectivos a la formación docente y la Educación Sexual Integral en el ámbito de la Educación Inicial, Primaria y Especial.
