Ella es Joyce Kevorkian. Él Jim Bowman. Una pareja de ancianos que viven una segunda juventud a sus 81 años, porque la edad sólo es un número. Han decidido casarse y pasar juntos y felices el resto de sus vidas. Pero lo que hay detrás de esta relación no se queda en el típico ‘chico conoce a chica, se enamoran y se casan’. Quizás esas sean historias bonitas, pero esta va más allá, llega a rozar los límites del espacio y del tiempo.
La historia de amor
Se conocieron cuando eran jóvenes. Estaban en el instituto. Se enamoraron y fueron juntos al baile de graduación. Pero los amores a esa edad a menudo resultan imposibles. Ellos también sucumbieron. Se separaron e hicieron vidas diferentes. Ambos, afortunados, encontraron fantásticas personas con las que pasar su tiempo, con las que formar una familia. Lo lograron, pero las enfermedades cerebrovasculares pudieron con sus respectivas parejas. Enviudaron.
Tiempo después se reencontraron. Y hablaron. Se dieron cuenta de que todavía les gustaban las mismas cosas. 64 años después “ella es más hermosa”, asegura Jim ABC News. Todavía seguían sintiendo lo mismo. Así que él no lo dudo un instante, decidió proponerla matrimonio. No había tiempo que perder, ya habían pasado demasiado separados. La llamó por teléfono y se lo dijo. Puede que no fuera la mayor pedida de mano de la Historia, ni la más bonita, pero es la que le salió del alma.

Eso a ella le encantó: “le pareció una buena idea. Era divertido. Podía ver lo enamorada que estaba”, contaba la nieta de Joyce, Anna Harris. Puede que fuera por su manera de actuar, por su inevitable sonrisa, pero a la nieta no le faltaba razón al asegurar lo contenta que estaba. Joyce lo explicó: “Él era muy divertido, considerado y agradable cuando éramos jóvenes. No quedan caballeros así. Mi marido era uno y estaba muy felizmente casada. Ha sido muy agradable encontrar a uno de la misma clase, el mismo chico considerado que era en el instituto”.
Una ceremonia íntima, en Notre Dame. Anna fue la dama de honor. Ella también hizo pública la bonita historia de la pareja. Con las fotos de la boda de una pareja que se define como “dos inocentes que se casaron el día de los inocentes”.
Así es la historia de Joyce y Jim, la de la chispa que, como afirma él, nunca dejó de arder en el interior de sus corazones, la que pidió encenderse cuando sus caminos se volvieron a cruzar.
