El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance.

Las esperanzas de una resolución inmediata al conflicto en Oriente Medio sufrieron un duro revés este domingo. El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, anunció el fin de las conversaciones directas con la delegación de Irán en Islamabad, Pakistán, confirmando que no se alcanzó un acuerdo para poner fin a la guerra que ya cumple seis semanas.

Vance, quien lideró la delegación enviada por el presidente Donald Trump, fue contundente al abandonar la capital pakistaní: “La mala noticia es que no hemos llegado a un acuerdo, y creo que es una noticia mucho peor para Irán que para los Estados Unidos”.

Según el funcionario, el equipo norteamericano mantuvo una postura “flexible“, pero chocó con la negativa iraní de aceptar las condiciones fundamentales exigidas por Washington.

Los puntos de ruptura: energía y armas nucleares

El diálogo, que se extendió por más de 20 horas en un encuentro histórico cara a cara, se estancó principalmente en dos ejes críticos:

  • Seguridad Nuclear: Washington exigió un compromiso firme y verificable de que Irán no buscará desarrollar armas nucleares a largo plazo.
  • Estrecho de Ormuz: el control del paso estratégico, vital para el comercio mundial de petróleo, sigue siendo un punto de fricción insalvable.

“Hemos dejado muy claras cuáles son nuestras líneas rojas“, afirmó Vance antes de abordar el Air Force Two. “Regresamos habiendo presentado nuestra mejor oferta“.

Un escenario de incertidumbre global

El fracaso de la cumbre en Islamabad deja en una posición extremadamente vulnerable el frágil alto el fuego que rige en la región.

Mientras la delegación estadounidense ya vuela de regreso, fuentes pakistaníes indicaron que los representantes de Teherán partirán en las próximas horas, manteniendo su postura de que no aceptarán “exigencias irrazonables“.

La falta de un pacto ya impacta en los mercados internacionales, donde los precios del petróleo han mostrado una alta volatilidad ante el temor de que los combates mortíferos se intensifiquen tras este vacío diplomático.

Por ahora, la administración Trump asegura que la pelota está en la cancha de Irán, mientras el mundo observa con cautela si este cierre de filas diplomático significa el retorno a una escalada militar sin precedentes.

Con información de The Times of Israel e Infobae.