La línea 102 recibió en el 2018 casi 18 mil llamados. Sobre ese total, cerca de 3 mil están vinculados a avisos de vulneración de derechos de menores. A su vez, el Programa de Maltrato Infantil asistió en el 2017 en más de 1.500 situaciones de abuso sexual infantil.
Cómo detectar los signos y asistir a las víctimas
La línea de maltrato infantil, el 102, funciona las 24 horas, los 356 días del año. El objetivo es que tanto niños como adolescentes utilicen este medio para hacer consultas o dar aviso de alguna situación que estén atravesando. Sin embargo, en la actualidad, son más los adultos los que se comunican para referir alguna situación vinculada a un menor de su entorno familiar o de algún vecino, por ejemplo. Del otro lado de la línea, profesionales los asisten y derivan, si el caso lo requiere.
“Estamos trabajando para promover que esta sea una línea de los niños y adolescentes, quienes, ante una crisis, que les pase algo o que vean vulnerados sus derechos, puedan llamar. Son atendidos por profesionales las 24 horas, que recepcionan, contienen e indican cómo actuar”, detalló la licenciada Silvina Mollo, jefa del Programa de Maltrato infantil de la provincia.
Durante el 2018 ingresaron al 17.919 llamadas. Sobre ese total, 2.948 correspondieron a avisos de vulneración de derechos de un niño o adolescente.
A su vez –si se comparan estas alertas con las obtenidas en los dos años anteriores– hay un crecimiento de casi 50% entre el año pasado –con los 2.027 avisos del 2017– o los 2.010 del 2016.
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Con respecto a esto, Mollo destacó el aumento año tras año de la cantidad de asistencias y dijo: “No se trata de que existan más casos, sino que se ven más las situaciones de abuso. Que los adultos se responsabilicen es lo más importante que nos está pasando porque abusos ha habido siempre, a través de los siglos, pero antes no se hablaba, se ocultaba y el menor no podía salir de esa situación nunca. Llegaban a ser adultos sin haber podido transitar otro camino”.
A su vez –teniendo en cuenta el total de avisos de vulneración recibidos en el 102– 38% corresponde a maltrato físico, seguido 20% que incluye otros (falta de cuidados básicos, de un adulto protector, vulneración de derechos y violencia) y, en tercer lugar (16%) están los hechos de abuso sexual contra niños y adolescentes.
Cómo se atienden los casos
Del total de llamados a la línea, los profesionales asisten y derivan, de ser necesario, a los organismos correspondientes. En el caso del Programa de Maltrato Infantil, durante el 2016 atendió 1009 situaciones de abuso sexual diagnosticadas y en 2017 esa cifra ascendió a 1530.
Esta dependencia posee alrededor de 30 equipos en la provincia, con presencia en todos los departamentos, a fin de poder realizar un abordaje territorial de estos casos. Según la densidad o complejidad del terreno puede darse que exista más de un equipo por comuna.
El mayor porcentaje de atención que brindan desde el organismo se encuadra en menores de entre los 6 y 14 años. “Cuando empieza la etapa Pubertad, en las nenas se incrementa aún más el número de niñas abusadas. Del total de los casos, el 75% corresponde a niñas y el 25% a varones. Pero a medida que aumentan las edades, también lo hace el porcentaje de abusos hacia las adolescentes mujeres”, refirió la jefa del Programa.

Según destacó Mollo, en su mayoría, los abusos “se dan hacia adentro del núcleo familiar, conviviente o conocido, que tiene un fácil acceso al niño, niña o adolescente. Se trata de situaciones complejas porque quien ha abusado o abusa es alguien conocido y mayormente está dentro de ese núcleo familiar conviviente”.
En ese sentido, el niño debe poder hablar lo que ocurre puertas adentro y, para eso, debe encontrar alguna persona en quien confiar y que considere que le va a creer. La licenciada en Trabajo Social destacó que, anteriormente, en muchas ocasiones cuando los chicos se expresaban no les creían. Sin embargo, aclaró que cada vez se da menos esta situación. Esto ocurría, por ejemplo, cuando un padre o padrastro abusaba del menor y la madre descreía del relato.
“Hoy hay mucha más información y cuando habla el niño generalmente se le da curso, a no ser que sea una familia de funcionamiento más perverso, y se busca ayuda en las instituciones”, detalló.
En caso de que el niño manifieste alguna situación a través del lenguaje es necesario escucharlo, dejarlo que se explaye y diga lo que siente sin interrogarlo. Si no lo verbaliza, también puede presentar sintomatologías en el cuerpo “como fallas en el control de esfínteres o conducta sexuales que no son apropiadas a su edad, conductas masturbatorias, etc.”, relató Mollo.
Al darse muchos de estos casos en el entorno familiar, donde se supone que quien debe cuidarlo, en realidad le hace daño, los niños no entienden lo que les pasa y les cuesta exteriorizarlo. Si lo hacen, es importante “tranquilizarlos, decirles que no es culpa de ellos, es la responsabilidad del adulto y como adultos debemos cuidarlos para que no le vuelva a pasar, por eso lo primero que hay que hacer es cortar la situación abusiva de forma inmediata, para que no vuelva a tener contacto con esa persona”, explicó la profesional que lleva dos décadas trabajando en este Programa.
Los pasos fundamentales
Ante una situación de abuso, Mollo destacó que hay cuatro pasos fundamentales a seguir. El primero de ellos involucra a la salud física. “Si ha tenido relaciones sexuales, contacto con secreciones, lo que el niño, niña o adolescente pueda manifestar, hay que llevarlo al hospital a fin de prevenir enfermedades de transmisión sexual y, en el caso de las nenas, embarazos”, explicó.
En caso de que ese niño o niña conviva con el abusador y el otro adulto no activa el mecanismo de protección es necesario saber quién va a poder cuidarlo para cortar la situación abusiva. Allí se da intervención a la OAL, donde evaluarán quién es la persona idónea para hacerse cargo de ese menor o si es necesaria realizar una exclusión del hogar con la mamá, por ejemplo.
Otra instancia es la terapéutica, donde interviene el Programa de Maltrato Infantil a través de un equipo interdisciplinario que, mediante turnos ambulatorios, trabajará junto al niño y a la familia a fin de brindarle las redes de contención necesarias.

En ese sentido, Mollo sostuvo que el trauma en la víctima depende de la persona que ejerció el abuso, la cercanía a ella y el tiempo de sometimiento.
“Son situaciones muy crueles, donde generalmente el abusador, que es un perverso, los amenaza: ‘Si vos hablás voy a matarte a vos, a tu mamá, hermanos’… Es muy común, está muy presente y les hace más difícil la situación de poder hablarlo. Por eso, mientras antes se detecte y menos tiempo esté expuesto al abuso, mejor es el pronóstico y el tratamiento”, detalló la profesional.
Por último, aunque no menos importante, se encuentra el proceso penal. “Cuando el abuso se constituye en un delito contra la integridad sexual, tenemos la obligatoriedad de hacer la denuncia”, concluyó.
