La Iglesia mendocina salió nuevamente al cruce de los intentos de modificación de la ley 7.722. Luego de que a comienzos de noviembre el arzobispo Marcelo Colombo marcara su oposición a los cambios que se analizan en la normativa, ahora fue la Pastoral Social y de Ecología Integral de la Arquidiócesis local la que criticó la posibilidad de flexibilizar la ley “antiminera”.
A través de un comunicado, la Pastoral Social define que “esta breve ley de seis artículos no es una ley antiminera. Es una ley que exige determinados recaudos necesarios a tomar para autorizar la explotación minera en la provincia”.
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Y retoma una frase de Colombo, reconocido opositor a la actividad minera, durante homilía con ocasión de la fiesta de San Carlos: “La construcción de esta ley es fruto de un proceso social admirable que merece ser respetado”.
La Pastoral Social y de Ecología Integral está conformada por “laicos de distintas extracciones comprometidos por la obra social de la Iglesia”, indicó el presbítero Matías Taricco. Se trata de un equipo arquidiocesano conformado por profesionales de distintas áreas como sociólogos, contadores, licenciados en Ciencias Políticas, economistas, técnicos en gestión ambiental y maestros jubilados, entre otros.
“Trabajamos por el diálogo y el debate que nos ayuden a superar las dificultades sociales y económicas que afectan la provincia y el país. El contexto y el horizonte lo constituye el pleno respeto de una ecología integral”, sostien el documento, que también apunta directamente a los legisladores que deberán analizar los cambios en la ley que impulsa el gobernador electo, Rodolfo Suarez, junto a parte del sector político y empresario.
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“Tenemos que ser conscientes que las decisiones que hoy tomemos impactarán no sólo en el presente sino de cara a las generaciones futuras. Pedimos especialmente a los legisladores que asuman plenamente y ante la ciudadanía esta responsabilidad que va más allá de la coyuntura política“, afirma el documento, que cierra con una frase del Papa Francisco: “Ya no basta decir que debemos preocuparnos por las futuras generaciones. Se requiere advertir que lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá. Es un drama para nosotros mismos, porque esto pone en crisis el sentido del propio paso por esta tierra”.
El comunicado completo.
